
Colectivo Pessoa: Escritos sobre fútbol. Análisis retrospectivo e introspectivo del deporte. El fútbol sí tiene memoria. colectivopessoamasalladelgol@yahoo.com
domingo, 5 de junio de 2022
miércoles, 24 de marzo de 2021
LA PARADOJA DE SUÁREZ
El pasado mes de Agosto, el delantero uruguayo Luis Suárez finalizó su trayectoria como jugador del FC Barcelona después de 6 temporadas, en las cuales el club azulgrana ganaría 4 Ligas, 4 Copas, 1 Champions League, 1 Supercopa de Europa, 1 Mundial de Clubes y 2 Supercopas de España.
Como no podría ser de otra forma, la polémica en el entorno giró alrededor a distintas temáticas y consideraciones relativas a su impactante salida, muchas de ellas más de tipo emocional que no racional, pero entendibles habida cuenta de la gran dimensión que abarcaba el jugador en el universo azulgrana.
Pasados ya unos meses desde aquel entonces, parece razonable reflexionar sobre el tema con la perspectiva y los datos que ofrece el paso del tiempo.
Auténtico hombre de área e insuperable en el remate instintivo, los orígenes en el juego callejero de Suárez encajaron a la perfección con lo que necesitaba el FC Barcelona en el incipiente proyecto de Luis Enrique, que pasaría a la historia con uno de los mejores tridentes creativos que se recuerdan, el de Messi, Neymar y Suárez.
A nivel individual, el talento realizador de Suárez se confirmaría con todos los reconocimientos cosechados a lo largo de su dilatada trayectoria:
3 veces máximo goleador en competiciones de Liga europeas distintas -Holanda, Inglaterra y España- logro que solamente ostentan él y Ruud Van Nistelrooy, 2 Botas de Oro, tercer goleador histórico del FC Barcelona o máximo artillero en la historia de la selección de Uruguay. Cifras al alcance de muy pocos goleadores, que certifican su posición de auténtico crack mundial sin discusión.
Sin embargo, se evidencia una paradoja cuando se analizan sus números absolutos en relación a los goles anotados, dado que sus registros son significativamente distintos si se comparan las 2 competiciones nacionales principales por excelencia (Liga y Copa) con la Champions League.
Así, al llevar a cabo un recuento de las cifras goleadoras de Suárez desde su fichaje por el Ajax de Ámsterdam en 2007 hasta la presente temporada 2020-21 en el Atlético de Madrid, se pone de manifiesto que a nivel de competiciones nacionales, los números absolutos de Suárez en relación al gol son excelentes, con una dinámica muy regular en sus resultados, obteniendo una media de 0.65 goles por partido durante todos estos años.
(Ajax: 0.74 goles por partido en liga y 1 en Copa, Liverpool FC: 0.63 goles por partido en liga y 0.6 en Copa, FC Barcelona: 0.77 goles por partido en Liga y 0.7 en Copa, y Atlético de Madrid: 0.76 goles por partido en liga y 0 en Copa, si bien esta cifra es aún provisional al restar aún diez partidos de Liga por disputarse).
El mismo ejercicio comparativo aplicado a sus registros en competición continental nos depara diferencias sustanciales, en la medida que sus números totales -absolutos- están significativamente por debajo de la media goleadora obtenida entre Liga y Copa, alcanzando la cifra 0.36 goles por partido.
Tanto con el conjunto neerlandés como con el equipo red, Luis Suárez firmó una media de 0.5 goles por partido. Cifras casi idénticas a las obtenidas durante su estancia en el FC Barcelona, en el cual obtendría una media realizadora de 0.45 goles por partido. Por último, en esta misma edición de la Champions en el club colchonero, Suárez no llegó a marcar ningún gol.
Es de justicia destacar que en sus 2 primeras temporadas como parte integrante del conjunto azulgrana, Suárez alcanzó unas cifras de gol sobresalientes en competición europea -0.7 goles por partido en la temporada 2014-15 y de 0.88 goles por partido en la 2015-16- siendo aquellas las 2 mejores temporadas en los 3 años con Luis Enrique como técnico del equipo.
El indiscutible declive de sus registros goleadores europeos es una de las claves explicativas del porqué el FC Barcelona encadenó decepciones en la Champions League. Sin duda, que Luis Suárez viera reducidas sus prestaciones realizadoras se explica no sólo por un déficit individual, sino también en relación a las escasas prestaciones tácticas y ofensivas que el equipo fue capaz de brindar en partidos de eliminatorias europeas.
En este sentido, es inconcebible que un jugador de su contrastada calidad no haya marcado un gol como visitante en competición europea desde Septiembre de 2015 en el estadio de la Roma.
De todo ello se desprende algo que ya se intuía pero que la arbitrariedad tramposa de la estadística pone de manifiesto: que Suárez es un excelso rematador, muy probablemente uno de los mejores de la historia, que sus registros anotadores en competiciones nacionales son fabulosos y que, en contrapartida, sus prestaciones como artillero en la Champions League, donde en las eliminatorias los goles en campo contrario son cruciales, llevan demasiado tiempo no estando a la altura de su descomunal talento rematador.
domingo, 20 de septiembre de 2020
PENALTI (I)
Cualquiera
que haya jugado al fútbol ha notado un clic mental ante la tesitura de lanzar
un penalti. Incluso en aquellos partidos sin trascendencia, con el desenlace decidido,
en el momento concreto de lanzarlo, se percibe una responsabilidad que
trasciende al partido. En aquel justo momento, el penalti se convierte en un
duelo al sol entre el lanzador y el portero. Fallarlo implica cierto desorden
interno, una sensación de incredulidad que te afecta más o menos según la
importancia del error en el resultado global, tanto del partido como del futuro
del equipo en la competición.
La
posición del portero, desde una observación superficial, es más cómoda. En un
principio no tiene la obligación ineludible de detener el balón. Si el disparo
se convierte en gol saldrá exonerado del lance. Pero si consigue detenerlo entonces
se convierte en un héroe.
Parecería
que un portero frente a un penalti vive una situación idílica, aunque los
problemas asociados al cancerbero en este lance concreto, tienen una sutilidad
muy ponzoñosa.
Puede
no parar uno, dos, tres y hasta siete penaltis pero, en un determinado momento,
pasará a convertirse en el hazmerreír del barrio o del mundo entero. Será
señalado como el portero que nunca para
un penalti. Esta es una losa muy pesada que puede llevarle muy abajo en su
autoestima.
Incluso
Messi ha pasado por una fase en su carrera en la que se dudaba de su
efectividad a la hora de lanzar los penaltis. Era una duda cierta, nada
subjetiva. Messi no es un especialista en esta faceta, pero después de malos
momentos que a buen seguro le incomodaron más allá de la adversidad de no
convertir el gol, lo cierto es que ha sabido reconducir su mala racha y
alcanzar una notable efectividad.
No
se puede dejar de lado que la responsabilidad a la hora de lanzar un penalti es
directamente proporcional a la resonancia del partido, y del momento particular
del mismo. Fallar un penalti en un instante decisivo, no solo da alas al
contrario, sino que el jugador que lo yerra queda inmerso en una nebulosa fatal
durante el resto del partido.
En
la noche del día 24 de abril de 2012, en la semifinal de la Champions, en el Camp
Nou, contra el Chelsea, Messi falló un penalti decisivo. Con 2-1 a favor del FC
Barcelona, avanzada la segunda parte, Messi tuvo la oportunidad de aplicar la
puntilla a un Chelsea que jugaba con diez jugadores, por la expulsión de Terry.
Marcar hubiese significado ir por delante en la eliminatoria que con 2-1 era
favorable al Chelsea, que había ganado por 1-0 en Stamford Bridge. Muy
concentrado, Messi estrelló el balón en el larguero. Quedaba mucho tiempo por
delante, pero la suerte ya estaba echada. Messi ya no fue capaz de reintegrarse
de nuevo al partido, ensombrecido por la infausta repercusión del error, y el
Chelsea atisbó que la diosa fortuna le tenía abrazado.
Al
día siguiente, se disputó la otra semifinal, Real Madrid-Bayern de Múnich. Los
bávaros habían ganado en su campo por 2-1. Se dio el mismo resultado en el Bernabéu
a favor del Real Madrid. En la tanda de penaltis, Cristiano falló su
lanzamiento y el Real Madrid perdió la eliminatoria después que Sergio Ramos
mandase el balón no se sabe dónde.
Curiosamente, en el margen de dos días, los dos mejores futbolistas de la década, fallaron sus lanzamientos en momentos trascendentales, pues de haber pasado sus respectivas eliminatorias, tanto el FC Barcelona como el Real Madrid habrían disputado la final de la Champions.
sábado, 22 de agosto de 2020
EL DEDO ACUSADOR
Es una buena señal que Messi haya hablado con Koeman, interrumpiendo sus vacaciones. La mayoría de barcelonistas desean que Messi siga en el Barça, aunque su marcha ya no sería tan dolorosa como lo habría sido años atrás.
Le
reconozco a Messi sus enormes méritos en la gloriosa etapa del FC Barcelona. Sin
su presencia nada habría sido lo mismo. Creo que todavía podría liderar un
proyecto en el campo, rodeado de algunos compañeros defenestrados en los
últimos tiempos.
Soy
de la opinión que esta plantilla, con algunas bajas, mejorada con injertos de jóvenes
con hambre de victoria, entrenando de manera exigente, manteniendo el estilo Barça,
podría competir con cualquier equipo del mundo.
Pero
Messi debe ser consciente que mucha responsabilidad de lo que ha ocurrido es
suya, compartida con algunos de sus compañeros de vestuario.
Desde
la llegada de Valverde se ha entrenado poco, acomodados por una superioridad
técnica y táctica que ha servido de espejismo en el discurrir de los últimos
años, incrementado por el hecho de haberse ganado dos Ligas y dos Copas.
Tampoco
ha ayudado en esta degradación una política de fichajes errática, tanto en las
entradas como en las salidas, además de la presencia de futbolistas sin ninguna
capacidad para jugar en el Barça.
El
caso más estentóreo es el de Sergi Roberto, la confirmación del Principio de
Peter, con el añadido de que él mismo es conocedor de sus absolutas
limitaciones. Poner al mejor jugador del mundo al lado de un jugador tan
mediocre, explica muchas de las debacles vividas. Siempre he pensado que es
mejor jugar con diez que con once, si uno de los once es un agujero negro.
Es
necesario mencionar la absoluta impericia a la hora de gestionar el vestuario,
tanto por parte de Valverde como de Setién, plegándose a las exigencias de los
futbolistas con más ascendencia, siendo titulares por decreto y nada
predispuestos a ser sustituidos a lo largo de los partidos, lo que ha
repercutido en el desgaste excesivo de jugadores veteranos, impidiendo que
otros jugadores pudiesen aportar sus cualidades y forzar la competencia, tan
necesaria en un equipo.
El
caso de Suárez es clamoroso. Cerró la puerta a un rápido y preciso Alcácer,
hasta provocar su marcha, mientras el uruguayo se iba arrastrando por los campos de Europa, incapaz de ganar una
carrera en velocidad o de combinar una jugada.
Si
con Messi siempre se echa de menos a un integrante comprometido en la actitud
defensiva, el necesario equilibrio se viene abajo cuando añadimos la poca
efectividad en la presión y recuperación por parte de Suárez. En el fútbol
moderno, tener a dos jugadores al margen de las labores de defensa y presión,
es un exceso que se paga muy caro ante equipos de élite.
Tampoco
hay que descartar lo negativo del efecto Messi: todos los jugadores antes de
proponer algo, le dan el balón a Messi para que sea él quien lo haga. Esta
dependencia ha provocado que las cualidades decisorias de la mayoría de
jugadores hayan bajado de nivel. Sirva de ejemplo lo que hizo Alba en
Liverpool: estando solo, delante del portero, buscando a Messi que estaba
detrás de él, para que rematara.
Messi
ha de ser consciente que del mismo modo que con su presencia el Barça se
instaló en las estancias celestiales como nunca antes en la historia del club,
con él ha habido un acomodamiento impropio en un vestuario profesional, lo que
ha llevado al FC Barcelona justo delante de las puertas del infierno.
viernes, 21 de agosto de 2020
ALEN BOKSIC´
domingo, 16 de agosto de 2020
LA DEBACLE
El auto-engaño es una herramienta que sirve para ganar tiempo, e incluso para ser feliz hasta donde alcance, si se tiene la virtud de construirlo de manera portentosa.
Creyéndose
la propia mentira se van buscando exculpaciones a situaciones que de haberse
encarado, habría significado aplicar cambios en el momento oportuno. El FC Barcelona
ha pasado pruebas de fuego con resultados lamentables -París, Turín, Roma,
Liverpool-, pero siempre se han ido poniendo paños calientes a una enfermedad
que requería cirugía. Hasta que ha tenido que enfrentarse a un león, desnudo y
sin casi nada para defenderse.
Esto
es lo que le ocurrió al FC Barcelona ante el Bayern, un equipo que nunca toma
sosiego, especialmente cuando huele sangre. Las heridas de los jugadores del
Barça resultaban demasiado visibles antes del partido, acabando en auténticas
hemorragias.
Los
primeros minutos del partido no fueron malos, incluso parecía que se podía
jugar de tú a tú contra el Bayern. Hasta que apareció Sergi Roberto, un jugador
timorato que con su pérdida de balón, a todas luces inaceptable, facilitó el
segundo gol del Bayern y abrió la espita de todos los traumas acumulados en los
últimos años. Los goles fueron cayendo mientras el equipo azulgrana estaba
interiorizando más su ansiedad, que pensando en lo que había que hacer en el
terreno de juego.
Alba
revivió su traumática noche de Anfield, Suárez corrió como un pollo sin cabeza,
Ter Stegen elevó su suficiencia a un grado de insensatez inaudito, Busquets
desarbolado hasta la náusea, Messi perdido en el túnel de la duda, etc.
La
derrota que ha sufrido el FC Barcelona,
siendo dolorosa para sus seguidores, es lo mejor que podía ocurrir. Durante algunos
años se ha vivido con indecisión, valorando si hay o no que operar. Ahora la
cirugía es inevitable e inminente. A
vida o muerte.
A
pesar de algunas noches muy oscuras, Valverde fue un buen gestor de la
decadencia. La entrada de Setién solo ha servido para desbaratar lo que ya
funcionaba más o menos bien, pues ni ha podido imponer sus ideas, ni ha
reforzado lo bueno que se hacía con Valverde. Hace tiempo que en el club los
jugadores tienen excesivo poder, que no se entrena bien, con la exigencia que
requiere el fútbol moderno.
La
buena imagen ofrecida en Villarreal, fue
truncada en los siguientes partidos por los jugadores, por requerir un mayor
esfuerzo físico, volviéndose a un juego más prudente, de esperar al contrario,
como ante el Bayern, lo que predestinó lo que ya se sabía: el Barça no sabe
defenderse encerrándose en su área o jugando a verlas venir.
El
mejor Barça se ha visto cuando se hacía una fuerte presión sobre el contrario,
cerca del área del rival, arriesgando en la recuperación del balón, jugando con
el equipo adelantado, con el portero atento a los pases largos del rival. Pero
hacer presión con jugadores que no la acompañan de manera eficiente, es entrar
en el matadero. Si contra el Bayern, Suárez no hubiese jugado de titular y en su
lugar hubiese jugado Griezmann, la presión habría sido posible y, tal vez, se
habría conseguido competir con el Bayern con un nivel aceptable.
Toda
la pirámide se ha desmoronado porque el seísmo ha sido excesivo. Desde el
presidente Bartomeu, un auténtico cantinflas, a Setién, un hombre al que el
Barça le ha venido muy grande, con una imagen final, apoyado en el banquillo,
con los brazos en cruz, al que solo le faltaba el sombrero de paja para ser un
espantapájaros. Ha muerto de mala manera sin ser fiel a sus ideas, porque de
haberlas querido imponer los jugadores lo habrían liquidado. Se equivocó de
manera absoluta al no dar un paso a un lado, marchándose con dignidad.
Mirándolo
con perspectiva, Setién recordará su experiencia con el Barça no como un sueño,
sino como la peor de sus pesadillas, el momento en que enterró su precario
prestigio como entrenador, por haber callado y aceptado las imposiciones del
vestuario.
El sistema de juego que hace reconocible al Barça debe ser mantenido, otorgándole de nuevo la vitalidad perdida. Que durante años, unos jugadores de mucha clase, hayan podido ganar Ligas y Copas del Rey, mientras se dirigían hacia su ocaso, dice mucho de su nivel, pero la noche ha caído y ha llegado la hora del adiós y del reconocimiento por tanta dicha pasada.
sábado, 1 de agosto de 2020
IFK GÖTEBORG: LA EXCEPCIÓN ESCANDINAVA
El
IFK Göteborg es el único club nórdico-escandinavo en la historia en haber
conseguido algún título de máximo nivel europeo, ya sea la Copa de
Europa-Champions League, Recopa de Europa o Copa de la UEFA-Europa League.
En
el caso que nos ocupa, destacan las dos Copas de la UEFA obtenidas en las
ediciones de 1982 y 1987, así como también las semifinales de la Copa de Europa
alcanzadas en 1986. Lo más asombroso de todo ello es que tales hazañas fueron
llevadas a cabo por una plantilla con el estatus de semiprofesional, es decir,
que se dedicaban al fútbol junto a otros oficios al mismo tiempo.
Así,
al repasar la trayectoria del IFK Göteborg, uno se percata que en el tramo de
tiempo que va desde 1982 hasta 1995 (fecha en la que se estableció la Ley
Bosman) configura la época más exitosa del club, tanto a nivel doméstico, con
una manifiesta superioridad en sus triunfos en la Liga sueca, como a nivel
continental.
Sin
embargo, es de justicia destacar el papel del Malmö FF, puesto que fue y sigue
siendo aún el primer y único club escandinavo en haber llegado lo más lejos
posible en competiciones internacionales: subcampeón de la Copa de Europa en
1979 perdiendo frente al Nottingham Forest de Brian Clough y, a la vez,
subcampeón de la Copa Intercontinental en 1979 al enfrentarse al Club Olimpia
de Asunción paraguayo.
En
el primero de los éxitos europeos del IFK Göteborg, en la edición de 1982 de la
Copa de la UEFA, el equipo sueco se impuso, de manera imprevista y con Sven
Göran Eriksson como técnico, al Hamburgo SV. Téngase en cuenta que el equipo
del norte de Alemania había ganado ya la Recopa de Europa en 1977 y en 1983 se
proclamaría campeón de Europa.
En
las sucesivas eliminatorias a lo largo de aquella edición los suecos apearon al
Sturm Graz, Dinamo de Bucarest, Valencia CF (campeón de la Recopa y Supercopa
de Europa en 1980) y Kaiserslautern respectivamente.
En
la edición del año 1987, con Gunter Bengtsson en el banquillo, fueron
eliminando sucesivamente al Brandemburgo, Gent, Inter de Milán y Tirol.
Se
impusieron en la final a doble partido al Dundee United escocés, que había sido
la otra gran sorpresa de la competición y había superado a Hajduk Split, FC
Barcelona (campeón de la Recopa de Europa en 1979 y 1982) y a Borussia
Mönchengladbach (campeón de la Copa de la UEFA en 1975 y 1979) en su
trayectoria hacia la final.
Para
poner un poco de contexto a la situación, recordar, por ejemplo, que el Real
Madrid CF había ganado las ediciones 1985 y 1986 de la Copa de la UEFA.
A
los mencionados triunfos que lucen en las vitrinas del IFK Göteborg, es
menester destacar asimismo las semifinales disputadas en la Copa de Europa en
su edición de 1986 contra el FC Barcelona.
Con
un 3-0 a favor de los suecos en el partido de ida, y con todo a su favor, en el
partido de vuelta el equipo catalán fue capaz de igualar la eliminatoria, con
tres goles marcados por Pichi Alonso, delantero que jugó de titular dado que
Steve Archibald estaba lesionado. La prórroga
mantendría
en el marcador el global de 3-3 y los suecos quedaron apeados al perder en la
tanda de penaltis en el Camp Nou.
Si
bien el mérito de la remontada realizada por el equipo catalán es indiscutible,
también es de justicia reconocer que el 3-0 de la vuelta fue un resultado
bastante engañoso según lo que se observó en el terreno de juego en ambos
partidos de la eliminatoria. Con todo, el FC Barcelona accedió a la final de
Sevilla sin haber sido superior al equipo sueco.
En
la misma competición, pero esta vez en la edición de 1992-93 con el primer
formato de Champions League de la historia, el IFK Göteborg destacó junto al
Glasgow Rangers, puesto que alcanzaron tanto el cuarto y el tercer lugar
respectivamente en la clasificación final.
En
conclusión, y sin atisbo de duda, parece inconcebible visto en retrospectiva
que un equipo semiprofesional como el IFK Göteborg de los 80’s pudiera llegar
tan exitosamente lejos a nivel europeo de clubes como lo hizo entre 1982 y
1993. ·
IFK GÖTEBORG
Campeón
Copa de la UEFA 1981-82
Semifinalista
Copa de Europa 1985-86
Campeón
Copa de la UEFA 1986-87
4º
clasificado Champions League 1992-93
jueves, 16 de julio de 2020
SSC NAPOLI BAJO LA LUPA
Faltan
pocas semanas para que se juegue el partido de vuelta de los octavos de final
de la Champions, FC Barcelona – Napoli, y en el entorno culé se tienen malas
sensaciones atendiendo al rendimiento cuestionable que ofrece el Barça.
Es
evidente que después del confinamiento se observa una menor precisión de Messi,
la habitual incapacidad combinatoria de Suárez, el desfondamiento físico en las
segundas partes y la falta de control del partido con la posesión del balón.
A
pesar de todo, entiendo que el favorito es el FC Barcelona, siempre que atienda
a los aspectos necesarios del juego, y que las contingencias del azar, cada vez
más surrealistas desde que se ha instaurado la presencia del VAR, no sean
excesivas.
Lo
primero que sorprende del Napoli es que no juegan a nada semejante a lo que
hacía Gennaro Gattuso, su entrenador. Gatusso era un jugador muy bronco, un auténtico perro de presa, que en su
juventud compagino el fútbol con el rugby. Curiosamente, el Napoli es un equipo
que no muerde, que no tiene en la mente el juego de contacto áspero.
El
jugador más peligroso es Maertens, tanto por su capacidad de desequilibrio como
por su disparo. También hay que prestar atención al habilidoso Insigne. En
defensa destaca Koulibaly, un portento físico, y en el medio campo hay que
vigilar a Zielinski, en especial partiendo desde la frontal del área, con su
quiebro hacia la izquierda y el posterior chut, rápido en la ejecución y muy
seco.
El
equipo es dinámico, con una agresividad controlada, más posicional que de
cuerpo a cuerpo. No presionan la salida del balón, pero se sitúan en posiciones
aptas para cortar los pases, con las líneas bastantes juntas, armónicas,
moviéndose en bloque.
Combinan
bien en ataque, casi siempre con un juego arropado por bastantes jugadores. El
recurso habitual es el regate de los extremos, al igual que las paredes y las
triangulaciones. En ataque tienen chispa y como medida de precaución, en el
Barça debería jugar Semedo de lateral derecho y no Sergio Roberto. De no
hacerlo así, el porcentaje de victoria en la eliminatoria por parte del Napoli
subiría unos cuantos puntos.
Defensivamente
dejan bastante que desear, no tanto por una mala defensa posicional, sino por
el tono general del equipo, de mirada más ofensiva. Los creo especialmente
débiles por los laterales.
Creo
que la posibilidad de que el Napoli haga al menos un gol, es alta. Entiendo que
sería una mala táctica especular en exceso con el resultado de la ida, 1-1, y
jugar a verlas venir. Será esencial encontrar el equilibrio entre firmeza,
prudencia y convicción por ganar el partido.
Los
amantes de la lírica tienen en este partido una posible cristalización poética:
que el joven Riqui Puig sea la clave de la eliminación del Napoli.
Hay
que recordar que el debut de Riqui Puig con el FC Barcelona fue en la gira por
Estados Unidos, en agosto de 2018. Uno de los partidos fue contra el AC Milan,
entrenado en aquellos días por el actual entrenador del Napoli, Gennaro
Gattuso. Suyas fueron estas palabras después de ver jugar a Riqui Puig: “Ver a
chicos que tienen todavía cara de niño y cómo tratan el balón es algo que me
maravilla porque les veo que sienten el fútbol dentro y es algo parecido a la
poesía”.
Como
conclusión a todo lo expresado, si no ocurre nada fuera de lo normal, el Barça
debería pasar la eliminatoria en un porcentaje del ochenta por ciento.
lunes, 13 de julio de 2020
ENTRENADORES LUSOS CAMPEONES DE EUROPA
En
este artículo vamos a analizar los éxitos cosechados por los dos únicos
entrenadores portugueses campeones de Europa de clubes hasta la fecha.
Artur
Jorge (Porto, 13 de Febrero de 1946) pasó a la historia del fútbol al ser el
primer entrenador luso en ganar la Copa de Europa con el FC Porto en la edición
de 1987.
Justo
al terminar su carrera como futbolista en 1978 jugando por Os Belenenses,
decidió dedicarse al estudio del fútbol y sus
metodologías de entrenamiento. Para tal propósito, se estableció durante
un tiempo en Leipzig, en la antigua República Democrática Alemana.
Entre
1980 y 1984 tuvo sus primeras
experiencias como técnico en clubes tales como el Vitoria SC Guimaraes, Os
Belenenses o Portimonense SC.
Llegó
al FC Porto en 1984 y lo llevaría a lo más alto como nunca antes, tanto a nivel
nacional como continental. Baste señalar que el FC Porto sólo había jugado una
final de competición europea antes en toda su historia, la final de la Recopa
que perdió contra la Juventus FC en 1984.
En
aquella edición, a través de las sucesivas eliminatorias de la competición,
desde dieciseisavos de final hasta semifinales, el equipo del norte portugués
se aparejó con los siguientes equipos:
Rabat
Ajax (Malta), Vitkovice (Checoslovaquia), Bröndby (Dinamarca) y Dinamo de Kiev
(URSS).
La
final se disputó en el Prater Stadium de Viena el 27 de Mayo de 1987 y el FC
Porto venció por 2-1 al Bayern de Munich, a priori favorito antes de disputarse
el partido, por su historia, plantilla y dimensión de club.
En
el equipo bávaro, entrenado por aquel entonces por Udo Lattek, destacaban
grandes nombres del fútbol europeo de la época en su alineación titular:
Jean-Marie Pfaff, Michael Rummenigge, Lothar Mathäus, Andreas Brehme o Dieter
Hoeness.
Con
un célebre gol de talón del jugador argelino Rabah Madjer, y con Paulo Futre
destacando sobremanera en sus filas -en la siguiente temporada ficharía por el
Atlético de Madrid de Jesús Gil- el FC Porto remontó en dos minutos
enloquecidos (79’y 81’) el gol inicial del conjunto bávaro y acabó por alzarse
como campeón de Europa de manera inesperada.
Diecisiete
años después, José Mourinho (Setúbal, 26 de Enero de 1963) tomaba el relevo y
se convirtió en el segundo entrenador luso campeón de Europa. Nuevamente a
cargo del FC Porto, al cual había llegado en 2002.
Tras
haber formado parte del staff técnico del FC Barcelona desde 1996 hasta 2000
junto con Bobby Robson y Louis Van Gaal respectivamente, tuvo breves
experiencias en los banquillos como primer entrenador en clubes como SL Benfica
y Uniao de Leiria.
En
tan sólo 2 años, José Mourinho fue capaz de liderar su proyecto y llevar al
club del norte portugués a cotas inimaginables tan sólo un año antes de su
llegada a los banquillos- en 2003 fue campeón de la Copa de la UEFA con el FC
Porto-.
En
esa plantilla destacaban los nombres de Deco- que ficharía por el FC Barcelona
la temporada 2004-05- y Vitor Baía, portero de dilatada experiencia y
contrastada calidad bajo los palos. El veterano guardameta, en el ocaso de su
carrera, añadía a su palmarés el gran título que le faltaba.
En
el transcurso de aquella edición, el FC Porto se encuadró en el Grupo F junto
con el Real Madrid, Partizán de Belgrado y Olympique de Marsella. Acabó en
segundo puesto del grupo perdiendo solamente un partido contra el galáctico
equipo madrileño, máximo aspirante a llevarse el cetro continental.
En
las eliminatorias posteriores, se enfrentaría al poderoso Manchester United de
Alex Ferguson, al Olympique de Lyon y en semifinales eliminaría al Real Club
Deportivo de La Coruña, con polémica arbitral incluida.
En
la final jugada el 26 de Mayo en Gelsenkirchen, Alemania, el equipo liderado
por José Mourinho desde los banquillos derrotó 3-0 al AS Mónaco entrenado por
Didier Deschamps.
En
el equipo del Principado, que había eliminado inesperadamente al Real Madrid en
cuartos de final, destacaban nombres como los de Fernando Morientes y Ludovic
Giuly. Éste último, en un lance que marcaría totalmente el devenir de la final,
cayó lesionado a los 23’ de juego de la primera parte. A partir de ahí el FC
Porto fue amo y señor del partido y José Mourinho se coronó como ganador de la
Champions League en tiempo record, tan sólo 2 años después de su llegada al
club del norte de Portugal.
Respecto
a la Champions League de 2010, la que sería su segundo galardón, el máximo aspirante
por entonces a llevarse el título era el FC Barcelona, ganador de la edición
anterior de 2009.
Con
Josep Guardiola al frente, el equipo catalán estaba mostrando al mundo una de
las más espectaculares propuestas futbolísticas
que se recuerdan, siendo a la vez el equipo base a partir del cual la
selección española se proclamaría campeona del Mundial 2010 en Sudáfrica tres
meses más tarde.
El
Inter de Milán, por su parte, proponía una idea de juego de índole marcadamente
defensiva, derivada de la filosofía italiana del Catenaccio, cerrojo en su
traducción literal.
Pensando
en no asumir riesgos de ningún tipo, el Inter aplicaba una férrea y
disciplinada defensa al límite, con gran intensidad y poderío físico (Lucio,
Materazzi, Walter Samuel) la cual era sumamente difícil de penetrar por sus
rivales. Añádanse los letales y formidables contragolpes y obtenemos así una
propuesta simple en sus principios pero
muy efectiva en resultados, máxime en partidos con eliminatorias a doble
partido.
El
equipo interista se encuadró precisamente en el Grupo F junto con el FC
Barcelona, Rubin Kazan y Dinamo de Kiev.
En
los sucesivos emparejamientos a doble partido hasta ganar la final, el Inter se
enfrentó al Chelsea en octavos de final, al CSKA de Moscú en cuartos y
nuevamente al FC Barcelona, esta vez en semifinales.
Estas
se verían afectadas por la erupción del volcán Eyjafjallajökull en Islandia, lo
que llevó al cierre del espacio aéreo europeo durante las fechas en que se
tenía que jugar el partido de ida en Milán. Dadas las circunstancias, el FC
Barcelona viajó finalmente en autobús hacia el norte de Italia.
Con
un global de 3-2, el equipo lombardo eliminó, no sin polémica de nuevo, al FC
Barcelona, que se quedaba así a las puertas de poder jugar su segunda final
consecutiva.
El
entrenador de Setúbal conquistó su segunda Champions League al frente del Inter
de Milán el 22 de Mayo de 2010 al imponerse 2-0 al joven Bayern de Múnich
dirigido por Louis Van Gaal.
Sin
duda, la plantilla interista era de enorme calidad y disponía de un gran perfil
de jugadores, baste tan sólo con mencionar nombres como los de Julio César,
Eto’o, Sneijder, Lucio, Diego Milito o Javier Zanetti, todos ellos titulares en
la final disputada en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid. ·
ARTUR
JORGE CAMPEÓN Copa de Europa
1987 FC PORTO
JOSÉ MOURINHO CAMPEÓN Champions League 2004 FC PORTO
CAMPEÓN
Champions League 2010 INTER DE MILÁN
UNA CENA MUY ORIGINAL
Los integrantes de masalladelgol-colectivopessoa , seudónimos anónimos agazapados detrás de heterónimos invisibles, hemos llegado a la con...
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Los lectores habituales del Blog han estado muy cerca de la verdad intrínseca a lo largo de los meses en los que hemos denunciado la gran ...
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Hasta hace poco más de una década, Girona era mi ciudad sentimental. Por muchos recuerdos, por sus librerías, por su aroma, por sus call...
