miércoles, 28 de julio de 2021

DOS CABALGAN JUNTOS

Juan Carlos Unzué siempre me ha parecido una persona equilibrada, humilde y respetuosa, alguien que en su trayectoria como portero, o en las diversas facetas que ocupó como entrenador ha dejado una aureola de buen profesional, al margen de la fortuna que quita y otorga de manera caprichosa, tanto en el fútbol como en la vida.

Hace casi un año y medio que Unzué fue diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa progresiva del sistema nervioso. En la rueda de prensa de junio del año pasado, Unzué comunicó su nueva situación, y lo hizo acompañado de familiares y amigos, entre los cuales se encontraba Luis Enrique quien no hacía ni un año que había perdido a su hija Xana. Dos grandes amigos entrelazados por la desgracia.

No tengo la suerte de conocer a ninguno de los dos, pero siento que estoy dispuesto a tenderles mi mano en el caso de que la necesitaran. Son percepciones que se sustentan por tantos años de conocer su trayectoria deportiva y personal, por su manera de ser. Es muy cierta, aunque no del todo, la frase de John Steinbeck, Premio Nobel de Literatura, autor de Las uvas de la ira, cuando expresó que es curioso lo lejana que resulta una desgracia cuando no nos atañe personalmente.

La perspectiva de lo lejana o cercana que nos resulta una desgracia tiene que ver con muchos factores: lazos de sangre, de parentesco, de afectos, edad de la persona inmersa en el infortunio, etc. En los casos de Luis Enrique y de Unzué solo me une a ellos un sentimiento de simpatía y de reconocimiento hacia su personalidad, contenidos insuficientes para vibrar al unísono con su dolor.

Unzué y Luis Enrique son dos caras de una misma moneda de oro puro. Muy diferentes en su forma de ser y en su manera de actuar, pero indefectiblemente unidos por su nobleza, por su ansia por cabalgar caballos de hierro, hermanados por su afán de vivir aventuras, y prestos para ayudarse cuando la desgracia ataca sin piedad.

Confieso mi alegría con la vuelta de Luis Enrique a la Selección y comprobar que sigue inalterable en sus principios: firmeza, descaro, atrevimiento y valentía. Ha vuelto con mucha más experiencia. No me refiero a experiencia futbolística, sino de la vida en su parte más dolorosa. En estas situaciones, o te vienes abajo o resurges como un volcán lanzando lava. El nuevo Luis Enrique es más sabio y más profundo, solo puedo mostrar mi admiración por ello.

Ver a Unzué exponiéndose en público, mostrando la ruta que va a seguir, en una escalada mucho más dura que todas las montañas del Tour superpuestas, me ha llegado a emocionar. Son enseñanzas de vida que permiten reflexionar y llegar a conclusiones muy diáfanas.

Reitero mi admiración y reconocimiento por esto dos héroes de la vida. Si leen este artículo que sepan que están invitados al Restaurant Hispània, en Arenys de Mar. Sería un gran honor tenerles cerca por un par de horas y aprender de ellos la penúltima lección.

domingo, 25 de julio de 2021

LAS CATEGORÍAS DEL BRONCE

En las próximas semanas se hará efectivo uno de los grandes cambios habidos por estas latitudes. La Segunda División B, que entre 1977 y 2021 fue la tercera máxima categoría del sistema de ligas en los campeonatos españoles, se transforma y pasa a la historia.

Estando ubicada entre la Segunda División A y la Tercera División, los jugadores participantes en la Segunda B gozaban de un estatus de semiprofesional, es decir, que la práctica del balompié no era la única fuente de ingresos posible como asalariados.

En el histórico de la extinta competición, los clubes con más títulos de campeones de grupo en su haber son el Levante UD, el FC Barcelona B y el Real Madrid Castilla, con cinco títulos cada uno de ellos.

¿Cuál es la transformación habida en el tercer rango del sistema de ligas? Al desparecer la Segunda B tal y cómo se la había conocido, en su lugar se ha creado la llamada nueva Primera RFEF, que, al igual que la desaparecida Segunda B, englobará a todo el tercer nivel del sistema de competiciones ligueras del fútbol español, y constará tan sólo de dos grupos con 20 equipos.

Derivado de los efectos de la -supuesta- pandemia de Covid19, que forzaron la suspensión de lo que quedaba de la temporada 2019-20, no se pudieron disputar las eliminatorias de los descensos previstos y reglamentados, con lo que se originó un exceso de clubes para los previstos en la categoría.

Así, para poder alcanzar a crear la Primera RFEF, en primer lugar se ha debido buscar una fórmula sui generis como paso transitorio a la nueva división creada.

Con todo, y en relación con los descensos habidos en la Segunda A, la Primera RFEF se ha creado con los 4 equipos descendidos directamente de la categoría de plata ( CE Sabadell, UD Logroñés, CD Castellón y Albacete ) más los 36 equipos restantes que accedieron a ella provenientes de la última edición de la Segunda B.

Con el nuevo funcionamiento, serán 4 equipos los que podrán ascender a la categoría de plata, dos de ellos los campeones de cada grupo. Los 2 equipos restantes con opciones de ascenso saldrán de las eliminatorias que enfrentarán a los clubes que, finalizada la liga regular, se hayan clasificado entre el 2º y el 5º puesto, de igual modo que se lleva realizando en la Segunda A desde el año 2011.

En lo referente al descenso a Segunda RFEF, perderán la categoría los 5 peor clasificados de cada grupo, dado que la Segunda RFEF consta de 5 grupos con 18 equipos cada uno de ellos, lo que hace un total de 90 clubes participantes en la categoría.

Si echamos un vistazo a la composición del grupo I de la Primera RFEF, destaca por un lado la  presencia de clubes históricos del calibre del Deportivo de A Coruña o del Racing de Santander.

Asimismo, se dará la curiosa circunstancia de un derbi riojano, dado que se enfrentarán la ilustre UD Logroñés contra la SD Logroñés, de creación más reciente y que tiene su origen en las consecuencias de la grave situación económica por la que se atravesó el primero de ellos, lo que derivó en la creación de un nuevo club.

Respecto al grupo II de la nueva Primera RFEF, que a nivel geográfico abarca en su casi totalidad el este peninsular, sobresalen clubes como el Albacete o Castellón, ambos con pasado en la Primera división, o filiales de instituciones tales como el FC Barcelona B, Real Madrid Castilla, Sevilla Atlético o Real Betis Deportivo.

Por último, y a modo de curiosidad en relación a los equipos filiales, sorprende constatar que la Real Sociedad B, también conocida como Sanse, de Xabi Alonso es el único club filial con presencia en la Segunda División A, después de una larguísima espera que ha durado la friolera de 59 años. 

jueves, 15 de julio de 2021

EL ÉXTASIS DE LEO MESSI

Mientras que en el FC Barcelona se exprimen el cerebro para encontrar una solución económica y un enfoque adecuado para cuadrar el límite salarial que permita firmar un nuevo contrato con Leo Messi, el jugador argentino acaba de ganar la Copa América con su selección, el decimoquinto título para Argentina en esta competición. La espera ha sido larga, pues el último título ganado por parte de la albiceleste hay que buscarlo en el siglo pasado, en el año 1993.

Antes de ganar la Copa América frente a Brasil, en el Estadio de Maracaná, la noche del domingo 11 de julio de 2021, Messi había participado en cinco competencias de la Conmenbol, habiendo llegado tres veces a la final de la Copa América, siendo derrotado en las mismas con el factor fortuna muy contrario a sus intereses. Asimismo, hasta la fecha, ha participado en cuatro Mundiales con la selección argentina, llegando a la final en el año 2014, perdiendo contra Alemania de un modo inmerecido.

Con esta victoria Messi ha roto el cordón umbilical que le unía a una frustración insoportable, encontrando la salida de un útero laberíntico que le oprimía la vida, cuando la cuenta atrás marcaba un corto espacio temporal, a partir del cual solo habría desolación.

Ganar un título con la selección absoluta albiceleste era para Messi una cuenta pendiente no ya dolorosa, sino muy traumática. Haber ganado el Mundial Sub20, en el 2005, o el torneo masculino de fútbol en los Juegos Olímpicos de 2008,  eran un aperitivo muy escaso para los insaciables argentinos, fanáticos y ansiosos de gloria, incapaces de comprender como el mejor jugador del mundo, probablemente el mejor de la historia, era incapaz de darles una alegría.

Años atrás, las acusaciones en contra de Messi tuvieron una altisonancia muy cruel. Le llamaron pecho frío, le acusaron de no sentir los colores de la albiceleste, de ser un hombre incapaz de liderar un grupo de futbolistas, sufriendo siempre las comparaciones con el histriónico Maradona, el hombre que ganó un Mundial previa victoria contra los ingleses en los cuartos de final, marcando el mejor gol de la historia de los Mundiales, cuatro años después de haber sufrido Argentina la derrota militar contra el Reino Unido en la Guerra de las Malvinas.

Con el tiempo, acumulando derrotas en las finales, el tono acusador bajó algo en su insolencia, tanto por la aceptación resignada de los argentinos, como por el abatimiento visible de Messi cada vez que perdía una final. En el país se fue interiorizando que el que más sufría las derrotas era el propio Messi, quien ya hizo un amago de abandonar la selección en el año 2016, después de fallar un lanzamiento en la tanda de penaltis, en la final jugada contra Chile: Se terminó para mí la selección. No es para mí. Lamentablemente lo busqué, era lo que más deseaba y no se dio.

En este momento la mayoría de argentinos asumieron que en el fútbol muchas veces no se da lo que se merece. Tal vez recordaron que ni Maradona ni Pelé ganaron jamás la Copa América a pesar de su insultante superioridad técnica. El fútbol es el deporte en el que de manera más habitual ocurre que tropiecen los favoritos, aspecto que le otorga una resonancia mágica que hace que antes de empezar un partido, el equipo más modesto junto a sus seguidores, crean firmemente en la victoria aunque su rival sea el mejor equipo del mundo.

En la final jugada en el estadio de Maracaná la selección argentina tuvo la suerte que le había dado la espalda en las anteriores finales. Un grupo de jugadores devotos de Messi, dispuestos a jugarse la vida por Argentina y por su compañero, en un partido muy bronco por ambas partes, anularon a Neymar con una exhibición de pressing catch, de agarrones  y de patadas que no se recuerda desde los tiempos de Maradona.

Justo en el momento de finalizar el partido, Messi entró en un trance en el que la energía de los siete chakras se fundieron con la nada y el todo, reverberando en un éxtasis al alcance de muy pocos seres humanos, un gozo distinto que ni siquiera se atisba por ganar, sino que solo se consigue cuando ocurre el milagro de que la mano de Dios te eleve a los cielos desde las simas de la desesperación.

 

UNA CENA MUY ORIGINAL

Los integrantes de masalladelgol-colectivopessoa , seudónimos anónimos agazapados detrás de heterónimos invisibles, hemos llegado a la con...