domingo, 27 de noviembre de 2022

MOMENTOS DECISIVOS

Tiempo habrá en las próximas dos semanas para ir viendo, y valorando, lo que se acontece en el devenir de la Copa Mundial de Catar 20022.

A un nivel de análisis estrictamente deportivo, de lo más interesante será observar qué prestaciones darán  Messi y Cristiano Ronaldo, estando ambos ya en el ocaso de sus carreras deportivas.

¿Será Messi capaz de dar un gran golpe sobre la mesa y liderar, sin titubeos, a su selección de manera incuestionable? Si algo destaca en los registros del jugador argentino, es su gran regularidad anotadora y asistente a lo largo de su carrera en torneos de larga duración (Liga).

Si bien es indudable que también ha destacado sobremanera en Champions, no lo es menos que atesora en su currículum ausencias o fallos decisivos en momentos trascendentes.

En este sentido, desde 2015 hasta 2022, no ha habido ningún gran momento decisivo en el que su talento se plasmara sin rodeos. Desgraciadamente, a Messi se le ha visto desaparecer en grandes citas que, de no haberlo hecho, habrían decantado, más si cabe, a su favor, la atribución de uno de los más grandes de la historia del fútbol.

A la memoria vienen las debacles, a nivel de club, en Roma, Anfield y Lisboa. También merecerían mencionarse los penaltis errados en las semifinales contra el Chelsea en 2012, o los de la Copa América en 2016, o su desaparición en la final del Mundial 2014.

No me imagino, ni se recuerda, a Michael Jordan fallando los tiros decisivos cuando los nervios están a flor de piel para decidir el desenlace de una final de la NBA.

Me estoy refiriendo a la capacidad de confirmar el talento y la fortaleza mental en los momentos decisivos contra rivales de entidad en situaciones donde no existe el margen de error.

En lo que respecta a Cristiano, un gran rematador con una obsesión y disciplina por su trabajo fuera de lo común, su incidencia en la generación y creatividad de juego, a diferencia de Messi, es casi nula. No hay aquí discusión posible alguna.

Pero sí destaca el hecho de que la aparición decisiva en momentos cruciales del portugués, desde 2014 en adelante, a nivel de competiciones formato Copa, es mayor que la de Messi.

Baste recordar las eliminatorias de Champions o las tandas de penaltis en las que ha sido partícipe desde 2014 en adelante, con Ancelotti de entrenador, el cual, junto a Zidane, supo cómo relajar las ansias y gesticulaciones histriónicas, y lamentables, del jugador portugués.

Creo que ahí dio un paso adelante en su capacidad de concentración, aprendiendo a resguardarse para jugar solamente al cien por cien los partidos seleccionados a la carta por sus entrenadores.

Demasiadas veces se ha aupado, desde prismas mediáticos del entorno culé, el indiscutiblemente rol creativo, talentoso, técnicamente genial de Messi. Por el contrario, se ha tendido a desmerecer un factor que para mí no es baladí: la fugaz capacidad de aparición anotadora y decisiva de Cristiano en competiciones con formato Copa.

En suma, será atractivo ir siguiendo la Copa Mundial para constatar si estos dos jugadores se reservan aún grandes apariciones estelares o, por el contrario, dejan lugar a los nuevos talentos que ansían entrar en la élite balompédica, poniendo así fin a una gran etapa de este deporte.

De momento, contra México, en una situación sin margen de error contra un rival inferior, Messi apareció anotando un gran y decisivo gol desde fuera del área, una réplica de tantos en su gran historial como jugador del Barça que fue.

 

sábado, 19 de noviembre de 2022

EL MEJOR JUGADOR DE LA HISTORIA ( III )

Han sido muchas las veces que durante los quince últimos años he manifestado que Leo Messi es el mejor jugador de fútbol de la historia. No mentía, pero era una verdad que nacía del enorme influjo de su fútbol, de un enamoramiento promovido por  su constante presencia y por su inserción en uno de los mejores equipos de la historia. No mentía, pero era una verdad relativa, una verdad que voy a pasar por el fuego filosófico para que finalmente pueda tener atributos de verdad absoluta, sin serlo.

Antes que nada quiero manifestar mi certeza de que  nunca más se verá a un jugador tan dotado para el regate con el balón pegado al pie, con una rapidez y velocidad inauditas, además de ser capaz de resolver los duelos con los porteros de un modo letal.

Si a eso le añadimos una magnífica comprensión del juego de ataque y una evolución majestuosa en el disparo de falta, tenemos todos los ingredientes para pensar que ya hemos conseguido localizar al mejor jugado de la historia.

Decía Descartes que cada cosa tiene solo una verdad absoluta pero que esta nos resulta inalcanzable, pues al sacar cualquier verdad  de su contexto, lo más probable es que deje de cumplirse en otro contexto diferente.

Visto con la perspectiva que da el paso de los años, siguen vivos los recuerdos de las impresionantes jugadas del jugador argentino, de tantos títulos ganados, pero a su vez ya soy capaz de detectar aspectos que permiten precisar con más detalle una trayectoria espectacular.

El contexto en el que Leo Messi ha desarrollado su carrera futbolística ha sido muy diferente del que se encontraron Pelé, Cruyff y Maradona. Para ir directo al grano: las peores entradas que ha recibido Messi en cualquier temporada, las podía recibir Maradona en un solo partido. Esta afirmación, además de ser cierta, es demoledora. Creo sinceramente que en un entorno tan duro, Messi no habría llegado a ser el jugado que ha sido.

Con Messi además ha ocurrido algo curioso: los equipos contrarios en general y sus jugadores más expeditivos -salvo excepciones puntuales- han intentado frenar a Messi sin que hubiese consecuencias graves. Nadie quería ni quiere lesionar a Messi, ni siquiera arriesgarse a hacerlo.

Tal ley no escrita era plenamente vigente en la Liga Española y en Europa. Otra cosa es cuando Messi ha tenido que jugar la Copa América de Selecciones, donde el ambiente siempre es más áspero    -aunque sin llegar al nivel de violencia de los años sesenta, setenta y ochenta- y como consecuencia de ello, no ha alcanzado grandes éxitos en esta competición, no al menos al nivel conseguido en Europa.

En España todos eran conscientes de que el nivel económico alcanzado por la Liga con sus contratos televisivos, tenía mucho que ver con la rivalidad entre Leo Messi y Cristiano Ronaldo en el terreno de juego. Las fichas y salarios de los jugadores subieron de manera relevante por esta circunstancia  -un círculo vicioso en el que los clubs al ganar más dinero revertían una gran parte del mismo en los jugadores-, por lo que en el fondo y en la forma, todos los jugadores le tenían respeto a Messi, tanto por su superioridad en el campo como por los beneficios que implicaba tenerlo jugando en la Liga.

Ante la difícil tarea de determinar quién ha sido el mejor futbolista de la historia he tenido en cuenta cinco apartados:

El más importante de todos es que el aspirante tenga unas cualidades contrastadas que resulten inaccesibles para el resto de futbolistas, además de la frecuencia en su exposición.

Los reconocimientos individuales tienen su importancia aunque relativa, pues las condiciones han ido cambiando a lo largo de los años.

Mucha relevancia tienen los títulos alcanzados y su dificultad para conseguirlos, sin perder de vista que hay auténticas medianías que tienen su casa llena de trofeos.

Si no se tuviese en cuenta la dificultad del entorno -condiciones de los terrenos de juego, permisividad con la violencia, etc.- se estaría faltando a la objetividad, pues esta es una cuestión fundamental que por sí misma implica tener que reconocer dos eras dentro de la historia del fútbol, un antes y un después que tiene que ver con el inicio de los ingresos por derechos de televisión en el mundo del fútbol.

El último apartado sería la capacidad de liderazgo para revertir malas rachas y levantar partidos, de acuerdo a una manera de ser, a un carisma capaz de generar entusiasmo y épica, a un carácter  exigente que impida que la holgura se instale en un vestuario.

Leo Messi da el máximo nivel en el primer y segundo apartados. En el tercero, su colección de títulos es notable, pero se echan de menos dos Champions y una Copa del Mundo de Selecciones. En cuanto a su liderazgo, ya sea en el vestuario o en el terreno de juego, le pongo un suspenso.

Este último apartado ha marcado la trayectoria profesional de Messi en su aspecto más negativo. No solo por su falta de capacidad para elaborar un discurso, sino porque desde una atalaya preferente permitió que a lo largo de los años una serie de vicios se instalaran en el Fútbol Club Barcelona: acomodamiento, poca exigencia en los entrenamientos, permitir la marcha de Alves, aceptar que en la plantilla anidasen auténticos inútiles, vincular su extraordinaria notoriedad futbolística a otros jugadores, de tal modo que tuviesen garantizada la titularidad, etc.

No se puede aspirar a ser el mejor jugador de la historia con una nula exigencia ante determinadas actitudes y jugadores que no dan el nivel para alcanzar grandes retos.

En otro orden de cosas, hay que reconocerle a Messi una gran capacidad para hacer feliz a la gente, para sentirlo cercano a pesar de su estatus. Que siga siendo el ídolo de niños de cualquier parte del mundo dice mucho de su aptitud para conectar con la inocencia. Su vida familiar es ejemplar y siempre se ha comportado como un deportista.

Creo que si alguna vez, por algún azar en forma de accidente, Messi cayese en manos de un grupo terrorista, sería tratado con respeto y admiración, además de facilitarle su vuelta a casa.

A punto de empezar el Mundial de Fútbol en Qatar merece la pena centrarse en las participaciones de Messi en este evento. Hasta hoy ha jugado cuatro Mundiales. Aceptando que la Selección Argentina en los Mundiales de 2006, 2010, 2014 y 2018, tenía muchas debilidades, tanto en el campo como por los entrenadores que la dirigieron, hay que reconocer que el papel de Messi en las mismas, quedó por debajo de su habitual nivel de juego, incluso en ocasiones aportando poco, pareciendo ausente de un acontecimiento de tal resonancia.

En los cuatro Mundiales que ha jugado Messi participó en diecinueve partidos marcando un total de seis goles. En el 2014 llegó a la final, jugando siete partidos y marcando cuatro goles en la fase de grupos -uno a Bosnia, uno a Irán y dos a Nigeria-, quedándose sin marcar en octavos, cuartos, semifinal y final -que perdió Argentina contra Alemania-.

Messi es el jugador que más me ha hecho disfrutar del fútbol. Es por tanto de justicia que mi deseo se vincule con Messi para que gane el Mundial de Qatar, pero aunque eso ocurra, a pesar del riesgo que conlleva escribir algo así, seguiré pensando que es el tercer mejor jugador de la historia.

 

domingo, 6 de noviembre de 2022

INVERSIONES Y FORMATOS COMPETITIVOS

Hace demasiado tiempo que el juego y las prestaciones del FCB difieren demasiado según el tipo de competición que debe afrontar. No es lo mismo jugar con la tranquilidad del largo plazo que implica la competición liguera, en la cual los niveles de estrés suelen ser de baja intensidad, que en un formato copero continental.

Es ahí donde el FCB tiene su debilidad más manifiesta, dado que desde 2016 hasta a día de hoy, el equipo, con varios entrenadores y jugadores distintos, y con cambios en la presidencia, no ha dado ninguna muestra de haber adquirido ni el fuelle competitivo ni la fortaleza mental para superar el reto que tal hecho implica.

A nivel deportivo, las prestaciones del equipo sobre el terreno de juego se dirigen hacia una involución evidente. No se vislumbra ninguna mejora establecida digna de tal nombre. Por paradójico que suene, no se puede afirmar que el equipo juegue mucho mejor que con Koeman.

El ambiente reinante actual sería mucho más favorable para el camino a recorrer de Xavi, más teniendo en cuenta la gran inversión realizada este verano con los fichajes, que se vendieron con un exceso absoluto de euforia y triunfalismo antes de tiempo, pero que aumentaron sustancialmente el nivel general de la plantilla.

Entonces, siendo esto cierto, ¿por qué el equipo no arranca como en verano se le suponía que haría?

Si bien deben tenerse en cuenta varios factores a la hora de sacar conclusiones (las lesiones de Koundé y Araujo se antojaron cruciales para explicar el bajonazo del equipo, el arbitraje en Milán fue claramente perjudicial, la Copa Mundial rompiendo la temporada en dos partes, etc.) no da la impresión que Xavi y su equipo técnico hayan introducido riqueza, liderazgo, convicción en la idea y variabilidad táctica después de un año de su llegada.

Es verdad que en partidos de Liga el equipo se muestra en general superior y bastante acertado cara gol frente a rivales de categoría inferior, pero a la que ha tenido enfrente un rival serio, a la altura de su categoría histórica, no ha sabido gestionar el reto y de hecho no ha salido victorioso en ninguno de los embates.

Por un lado, da la sensación que en la Liga se compite a otro nivel de intensidad defensiva, como si se dejara hacer a un grande en apuros históricos, en contraste con los rudos e incesantes marcajes que se observaron en los partidos de Champions League frente a Bayern e Inter. Observar a Lewandowsky en aquellos partidos, con su marcada expresión facial y corporal de agobio e incomodidad, está a años luz de las continuas sonrisas y celebraciones ligueras.

Por un lado, seguramente el club no tenía otra opción, desde un prisma económico, de llevar a cabo las famosas palancas. Pero estas mismas palancas contribuyen de manera inequívoca a aumentar los niveles de estrés -o urgencias históricas- en la medida que ganar títulos (Liga o Champions) deviene más bien una obligatoriedad que una posibilidad razonable de contemplar.

Veremos cómo evoluciona la peripecia en la UEFA Europa League, competición en la que el FCB parte como uno de los indiscutibles favoritos, por historia y presupuesto invertido. Si no cambian mucho las cosas, el FCB se encontrará de nuevo con la mencionada ansiedad derivada del tener que ganar, y es justo en estas coordenadas donde Xavi no ha sabido como orientar al equipo de manera adecuada hasta la fecha.

En conclusión, que parecería como si la Liga debiera de ser el gran título que, dadas las frágiles circunstancias actuales de la institución, aportase al club la tan urgente tranquilidad que necesita, tanto a nivel deportivo como de los inversores extranjeros. 

 

UNA CENA MUY ORIGINAL

Los integrantes de masalladelgol-colectivopessoa , seudónimos anónimos agazapados detrás de heterónimos invisibles, hemos llegado a la con...