domingo, 6 de noviembre de 2022

INVERSIONES Y FORMATOS COMPETITIVOS

Hace demasiado tiempo que el juego y las prestaciones del FCB difieren demasiado según el tipo de competición que debe afrontar. No es lo mismo jugar con la tranquilidad del largo plazo que implica la competición liguera, en la cual los niveles de estrés suelen ser de baja intensidad, que en un formato copero continental.

Es ahí donde el FCB tiene su debilidad más manifiesta, dado que desde 2016 hasta a día de hoy, el equipo, con varios entrenadores y jugadores distintos, y con cambios en la presidencia, no ha dado ninguna muestra de haber adquirido ni el fuelle competitivo ni la fortaleza mental para superar el reto que tal hecho implica.

A nivel deportivo, las prestaciones del equipo sobre el terreno de juego se dirigen hacia una involución evidente. No se vislumbra ninguna mejora establecida digna de tal nombre. Por paradójico que suene, no se puede afirmar que el equipo juegue mucho mejor que con Koeman.

El ambiente reinante actual sería mucho más favorable para el camino a recorrer de Xavi, más teniendo en cuenta la gran inversión realizada este verano con los fichajes, que se vendieron con un exceso absoluto de euforia y triunfalismo antes de tiempo, pero que aumentaron sustancialmente el nivel general de la plantilla.

Entonces, siendo esto cierto, ¿por qué el equipo no arranca como en verano se le suponía que haría?

Si bien deben tenerse en cuenta varios factores a la hora de sacar conclusiones (las lesiones de Koundé y Araujo se antojaron cruciales para explicar el bajonazo del equipo, el arbitraje en Milán fue claramente perjudicial, la Copa Mundial rompiendo la temporada en dos partes, etc.) no da la impresión que Xavi y su equipo técnico hayan introducido riqueza, liderazgo, convicción en la idea y variabilidad táctica después de un año de su llegada.

Es verdad que en partidos de Liga el equipo se muestra en general superior y bastante acertado cara gol frente a rivales de categoría inferior, pero a la que ha tenido enfrente un rival serio, a la altura de su categoría histórica, no ha sabido gestionar el reto y de hecho no ha salido victorioso en ninguno de los embates.

Por un lado, da la sensación que en la Liga se compite a otro nivel de intensidad defensiva, como si se dejara hacer a un grande en apuros históricos, en contraste con los rudos e incesantes marcajes que se observaron en los partidos de Champions League frente a Bayern e Inter. Observar a Lewandowsky en aquellos partidos, con su marcada expresión facial y corporal de agobio e incomodidad, está a años luz de las continuas sonrisas y celebraciones ligueras.

Por un lado, seguramente el club no tenía otra opción, desde un prisma económico, de llevar a cabo las famosas palancas. Pero estas mismas palancas contribuyen de manera inequívoca a aumentar los niveles de estrés -o urgencias históricas- en la medida que ganar títulos (Liga o Champions) deviene más bien una obligatoriedad que una posibilidad razonable de contemplar.

Veremos cómo evoluciona la peripecia en la UEFA Europa League, competición en la que el FCB parte como uno de los indiscutibles favoritos, por historia y presupuesto invertido. Si no cambian mucho las cosas, el FCB se encontrará de nuevo con la mencionada ansiedad derivada del tener que ganar, y es justo en estas coordenadas donde Xavi no ha sabido como orientar al equipo de manera adecuada hasta la fecha.

En conclusión, que parecería como si la Liga debiera de ser el gran título que, dadas las frágiles circunstancias actuales de la institución, aportase al club la tan urgente tranquilidad que necesita, tanto a nivel deportivo como de los inversores extranjeros. 

 

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