jueves, 29 de octubre de 2020

GÜNTER THEODOR NETZER


14 de Septiembre de 1944, Mönchengladbach (Alemania)

Borussia Mönchengladbach 1963-1973
Real Madrid CF 1973-1976
Grasshopper Club Zürich 1976-1977

 

miércoles, 28 de octubre de 2020

EL AGUJERO NEGRO (II)

Para que un agujero negro se apodere de una galaxia deportiva, dejando de emitir luz para abducirla sin remisión, tienen que darse un mínimo de dos premisas: dejar marchar a un jugador clave y empecinarse en otorgar su posición a un satélite perdido en su órbita.

Esto es lo que ha ocurrido en el FC Barcelona, con la marcha de Dani Alves y que su lugar lo haya ocupado Sergi Roberto.

La marcha de Dani Alves fue un grave error, aunque ya tuviese treinta y tres años. Con su salida se perdió carácter, intensidad, salida de balón, la resolución de situaciones complicadas, y capacidad de asociación con Leo Messi. Nunca tenía que haberse aceptado esta pérdida sin antes no tener a un lateral de un nivel aproximado al de Alves, algo difícil ciertamente. Por el contrario, lo que ocurrió es que el puesto de lateral derecho se degradó a extremos impropios de un club que quiere dominar el fútbol mundial.

El demérito le corresponde a Luís Enrique, un buen técnico que llevó al Barça a lo más alto, eso sí, con un plantel excepcional; pero que a veces tiene ataques de entrenador, como la aciaga noche en Turín, poniendo a Mathieu de lateral izquierdo.

Presupongo que pensó que tal vez podría hacer de Sergi Roberto un buen lateral derecho, valorando su correcto toque de balón y su capacidad de carrilero, además de atribuirle un nivel intelectual que nunca viene mal pero que no es lo más necesario para jugar al fútbol.

La idea comenzó a desarrollarse como una manera de dar descanso a Dani Alves, jugando partidos menos exigentes y rodándose en la posición de lateral derecho. La mayoría le rió la ocurrencia y Luís Enrique se puso un entorchado de mucho valor en el Barça: subir a gente de la cantera que se consolide en el primer equipo.

 

Sergi Roberto que empezó siendo un mediocampista que no jugaba más que partidos residuales y que estuvo a punto de ser traspasado, encontró en la generosidad de Luís Enrique una oportunidad de jugar en el lateral derecho, quizás como recompensa por su laboriosidad y disciplina, después de haberlo tenido en el Barça B y haber conseguido el ascenso.

La llegada de Nelson Semedo para disputarle el puesto de lateral derecho en la temporada 2017-2018 fue esperanzadora,  aunque en ningún momento se le otorgó la confianza necesaria en el puesto, a pesar de ser mucho mejor defensivamente que Sergi Roberto, más profundo y rápido  en ataque, aunque con menor capacidad a la hora de jugar el balón desde atrás. Podría haber sido el nuevo Abidal, pero se perdió la oportunidad.

El Principio de Peter reza que en una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia. Aplicado al fútbol esto es lo que durante más de cinco años ha ocurrido con Sergi Roberto, un jugador gris y anodino, que sabe mejor que nadie que no debería estar ahí. Son muchos los partidos trascendentes en los que su expresión denota el estrés que conlleva su situación.

No es su culpa, sino de los incompetentes que lo han mantenido en una labor para la que no está preparado. Desde Luís Enrique, pasando por Valverde, hasta llegar al infausto Quique Setién, ninguno ha sido capaz de darse cuenta de la inutilidad de este jugador, absolutamente previsible en su prudencia y miedo al contacto físico. No es rápido ni intenso, no va bien por alto, huye de lo complejo, no es duro ni tiene regate, no chuta desde fuera del área, y es temeroso en todo lo que signifique fragor o la posibilidad de que un pelotazo le toque la cara o las partes blandas.

Su expresión corporal es la de un chico que un día en vez de hacer de monaguillo en la iglesia juega de defensa en un partido de fútbol: girando la cara a cada amago de chut, siempre detrás del contrario, dejándole un metro para que piense y haga lo que quiera.

Le reconozco algunos méritos, el principal el de ser capaz de llegar hasta donde ha llegado sin tener cualidades para ello. Le admito una alta profesionalidad y disciplina, tanto táctica como dentro del vestuario, además de comportarse de manera deportiva y respetuosa.

Me resulta curioso observar como la prensa catalana siempre le salva de los naufragios, incluso le eleva a menudo a los altares a pesar de no haber hecho casi nada en el campo. No quiero pensar mal, pero me resulta del todo indescifrable.

Sergi Roberto ocupa tácticamente bien los espacios, tiene un buen toque de balón y entiende el juego de posiciones, pero esto vale poco si no va acompañado de carácter, valentía, eficacia y exigencia ganadora.

Sergi Roberto solo puede jugar de carrilero en el medio campo, de suplente, y siempre que el partido sea de idas y venidas. Más allá de eso, es un objeto inane que ha tenido el privilegio de jugar en la misma banda que Leo Messi, año tras año, sin que el astro argentino haya levantado la voz para exigir otro comparsa.

Que los que fueron grandes jugadores del FC Barcelona hayan tolerado este sacrilegio deportivo solo puedo explicarse desde la siguiente afirmación: se puede ser un gran jugador y no entender de fútbol.

Solo cabe esperar que, por fin, Ronald Koeman, un entrenador que no le debe nada a nadie, extirpe de una vez este cáncer deportivo. El FC Barcelona pasa un momento delicado a todos los niveles, pero si sus técnicos actuales quieren empezar a resolver problemas, la primera acción ha de ser imponer la suplencia a Sergi Roberto. Un suplente de lujo, atendiendo a su ficha.

 

viernes, 23 de octubre de 2020

miércoles, 21 de octubre de 2020

EL AGUJERO NEGRO (I)

La primera piedra que rompió el cristal metafísico que permitió especular sobre un cuerpo tan denso que ni siquiera la luz puede escapar de él, fue lanzada, en el año 1783, por el geólogo inglés, John Michell.  Poco después, se atrevió a poner nombre a un concepto casi incomprensible: estrella oscura. Con el paso del tiempo, el concepto agujero negro tomó su relevo aunque para el caso que nos ocupa viene a ser lo mismo.

El lenguaje es un ser vivo que se adapta al medio hasta tal punto que es capaz de procesar conceptos que nadie entiende, para dotarlos de la ductilidad necesaria que luego permite aplicarlos a lo más cotidiano. Así ha ocurrido con el concepto agujero negro, algo que en las universidades y en los bares se entiende del mismo modo: la pérdida irreparable de algo de una forma que parece inexplicable.

Vayamos a los hechos.

Desde la temporada 2013-2014 Sergio Roberto pertenece a la primera plantilla del F.C. Barcelona, siendo en las últimas cinco temporadas cuando se ha asentado en el equipo titular como lateral derecho, alternando con Semedo.

Ambos han tenido la responsabilidad de suplir a Dani Alves, el mejor lateral derecho de la historia del Barça, mal visto desde las alturas por ser demasiado irreverente en sus apariciones en las redes sociales, que se marchó de la entidad azulgrana después de la temporada 2015-2016.

Dejar marchar a Dani Alves fue un error histórico, pues a pesar de su edad, con su experiencia y espíritu ganador, todavía podía ofrecer un alto rendimiento, como demostró durante una temporada en la Juventus y dos en el PSG.

La comparación de Sergio Roberto con Dani Alves siendo lógica por ser su relevo, es algo injusta, pues es probable que Dani Alves sea el jugador más competitivo y exitoso de la historia del fútbol. No obstante, hay que hacerla para saber lo más básico del rendimiento de uno y otro.

Las estadísticas sirven de mucho y una de sus pruebas irrefutables son los datos comparativos entre Dani Alves y Sergio Roberto.

En sus 391 partidos con el FC Barcelona, Dani Alves consiguió 21 goles y dio 103 asistencias.

Sergio Roberto, en sus 287 partidos disputados ha marcado 10 goles y ha asistido en 34 ocasiones.

Del mismo modo que hay que aceptar el valor de las estadísticas, también hay que admitir la trampa de aceptarlas sin más. No es lo mismo jugar unos minutos que un partido completo. Tampoco es semejante marcar un gol en un partido de Copa del Rey, intrascendente, que en un campo difícil de la Liga. No obstante, los números son claros en la evidente desproporción en cuanto a la aportación de uno y otro jugador.

Si las estadísticas son mentirosas es en los intangibles. Hay detalles que son esenciales y que van más allá de goles, asistencias, robos de balón, balones perdidos, faltas cometidas, faltas recibidas, etc.

Hay un ejemplo que sirve para ver con absoluta claridad lo que las estadísticas no pueden reflejar:

Andrés Iniesta en su aportación al FC Barcelona, en los años más exitosos y goleadores del club, marcaba un gol cada doce partidos, y daba una asistencia en cada cinco. No son grandes números atendiendo a su posición en el campo, y no obstante, siempre será reconocido como uno de los mejores jugadores de la historia del Barça.

Esto es así porque lo que hacía muy bien Iniesta es lo más difícil en el fútbol: jugar al primer toque, ver jugadas imposibles, romper líneas con un movimiento de cadera y un toque de balón, sacarse de encima a un contrario con solo un movimiento de cintura, etc.

Volviendo de nuevo al caso Dani Alves, hay algo que resulta difícil de comprender. Muchas veces he leído comentarios sobre la influencia de Leo Messi a la hora de los fichajes y de las bajas. No creo en absoluto que deba tener ni siquiera la penúltima palabra, pero sí la antepenúltima. Es decir, cualquier posible decisión de altas y bajas que no se comunique a Messi, aunque solo sea para conocer su punto de vista, me parece inadecuado. Desconozco si años atrás se hacía, aunque presupongo que sí. En cambio, no tengo nada claro que se le consulte nada en los últimos años.

Es por ello que si tuviese la oportunidad de hacerle una pregunta a Leo Messi sería la siguiente:

¿Hiciste lo posible para que Dani Alves no se marchara del Barça? 

 

 

martes, 20 de octubre de 2020

NAYIM


05 de Noviembre de 1966 (Ceuta)

FC Barcelona C 1984-1985
FC Barcelona B 1985-1987
FC Barcelona 1987-1988
Tottenham Hotspur 1988-1993
Real Zaragoza 1993-1997
CD Logroñés 1997-2000
 

 

lunes, 19 de octubre de 2020

LIDERAZGO Y CARÁCTER

Durante el partido que el pasado sábado enfrentó al Getafe CF contra el FC Barcelona, destacó sobremanera un aspecto: la ausencia total de reacción frente a los varios atropellos sufridos por los jóvenes delanteros Ansu Fati y Pedri principalmente, pero también afectando a otros jugadores. Parece inadmisible que ningún jugador veterano asumiera el rol que se le presupone y que no se expresara de manera mínimamente vehemente sobre la gravedad de lo que estaba aconteciendo sobre el césped.

¿Cómo puede ser que ningún jugador saliera en defensa de ellos, que no protestaran como es debido?

El FC Barcelona lleva años dando señales claras de debilidad y ausencia de carácter y fortaleza mental en demasiados partidos, sobretodo fuera de casa y/o frente a equipos con mucha intensidad y agresividad. Parecería que sin público en los estadios, esta cuestión debería ser más sencilla de afrontar.

Si bien el equipo de Koeman está de lleno en plena reconstrucción y parece que va por una buena línea, necesitará indiscutiblemente un tiempo prudencial para conjuntar las nuevas piezas, adquirir los nuevos conocimientos tácticos y afianzar el vigor con el juego asociativo que le caracteriza.

Virus FIFA aparte, lo más preocupante es constatar que a día de hoy la plantilla está totalmente descompensada en cuanto al equilibrio de distintas personalidades que la componen y en lo que a liderazgo se refiere. Predomina un perfil de jugador apocado, reservado, introvertido, sin tintes de capacidad real para liderar y marcar una senda, una comunión de equipo, que marque claramente ascendencia. Es inconcebible que nadie saliera en defensa de sus compañeros increpados ni delimitara el terreno a Nyom.

Es del todo injustificable que ninguno de los capitanes reaccionara al respecto con las agallas mínimas necesarias. El ridículo de Busquets en las declaraciones a la prensa justo al acabar el partido fue mayúsculo, de vergüenza ajena. A Sergi Roberto ni se le busca ni se le encontrará, por supuesto. Es de sobras conocido que Messi no tiene el perfil para ser primer capitán. Y Piqué, que si bien parecería el mejor colocado de los cuatro, tampoco ha asumido el paso necesario que hay que dar en noches como la del sábado, in situ en el terreno de juego, no en los focos y micrófonos frente a los periodistas.

Se vislumbra una plantilla rejuvenecida, lo cual es en sí una buena noticia, pero con una ausencia flagrante de capacidad para lidiar en cuestiones como la tensión, el insulto, la agresividad, el juego duro, etc.

Es en noches como las del sábado pasado que se echan en falta roles que antaño realizaban jugadores como Márquez, Puyol, Deco, Edmilson, Alves, Keita, Abidal, Milito, Pinto, Mascherano, Valdés, Villa, Suárez o Van Bommel, para mencionar algunos. Cuando se habla de los éxitos recientes del FC Barcelona también hay que recordarlos a todos ellos, y a su ascendencia sobre los “percances” que ocurrían en el terreno de juego.

Sin lugar a dudas, para que el peculiar y único estilo de juego del FC Barcelona prospere, necesita de cuatro pilares básicos que lo sustenten: un nivel técnico y una mentalidad ofensiva-asociativa que lo define desde hace años; una preparación de jugadas de estrategia y táctica para ampliar el repertorio determinante del juego; un nivel físico vigoroso y pletórico, y por último, un carácter firme, con personalidad para expresar y defender la idea de juego y a sus miembros.

Es en este último aspecto donde parece que la plantilla, a día de hoy, está más vacía y necesitada que nunca.  ·

 

sábado, 17 de octubre de 2020

ESTADIO JULIO CÉSAR VILLAGRA


Estadio Julio César Villagra (1929)
Barrio Alberdi,Córdoba (Argentina)
Capacidad: 35.000 espectadores

Club Atlético Belgrano de Córdoba (1905)

 

UNA CENA MUY ORIGINAL

Los integrantes de masalladelgol-colectivopessoa , seudónimos anónimos agazapados detrás de heterónimos invisibles, hemos llegado a la con...