
Colectivo Pessoa: Escritos sobre fútbol. Análisis retrospectivo e introspectivo del deporte. El fútbol sí tiene memoria. colectivopessoamasalladelgol@yahoo.com
viernes, 4 de noviembre de 2022
domingo, 30 de octubre de 2022
SONIDO DE MENTIRAS
El título de este artículo ha sido tomado de Sound of lies, una canción que da nombre al disco de The Jayhawks del año 1997, al ajustarse plenamente con el actual momento azulgrana.
Empezaré con la gran mentira acaecida al final del partido entre el Fútbol Club Barcelona y el Bayern de Munich. Después de perder por 0-3, unos cuantos centenares de aficionados del FCB, la mayoría de ellos siguiendo las consignas de los líderes de los grupos de animación -que son los que cobran por arrancar el motor de las gradas-, hicieron su trabajo: dar a entender que la afición en su conjunto está al lado de los jugadores y del entrenador.
Escuchar a los charlatanes de RAC1, con Josep Maria Pou a la cabeza, incapaces una vez más de interpretar lo que están viendo, valorando el hecho como algo inaudito, incluso mostrando emoción ante tal muestra de fidelidad a unos colores, es sintomático del período que se vive en el FCB y en Catalunya.
Estamos ante gente fácil de engañar, sujetos provenientes de diferentes capas sociales que se creyeron lo de la independencia, que luego hicieron cola para ser inyectados de vete a saber qué, y ahora se tragan todas las mentiras del hechicero Laporta. Son tantas que cuesta de creer tanta indolencia de socios y aficionados.
Después del partido, un Laporta atribulado por el resultado, pero conocedor del grado de manipulación que son capaces de soportar los socios y aficionados del FCB, apeló a los valores, al gran equipo que se está construyendo, y a la unión entre seguidores, jugadores y cuerpo técnico, terminando con la aseveración de que la afición del FCB es la mejor del mundo. Un discurso que suena hueco y trucado.
Las expectativas vendidas han sido cercenadas en la Champions, una competición que no admite concesiones. Si bien el equipo titular del FCB puede competir con cualquier equipo europeo, no es menos cierto que en algunos partidos -Bayern en casa y Real Madrid, por ejemplo-, debería haberse hecho con más inteligencia. Enfrentarse al Bayern en un toma y daca constante, solo puede acabar mal. Fue Pedri, un chico de diecinueve años, durante el partido y a la finalización del mismo, con su manera de jugar y con sus palabras llenas de compromiso, el que indicó el camino a seguir: mayor control del juego y jugar sin precipitación.
Hay que dejar la cantinela de somos el Barça, para admitir que no se puede vivir de las rentas del pasado y que desde hace meses toca hacer una transición de verdad, con un cirujano que tenga el bisturí bien cogido, cortando cualquier atisbo de carne podrida. La inserción en el equipo de los Alba, Piqué, Busquets y Sergio Roberto, es como tratar un cáncer con cataplasmas. Si se quiere tener a la plantilla unida y con un objetivo claro, es necesario apartar a estos parásitos económicos y deportivos de la escena.
Comprobar las dificultades del FCB para superar la presión del Bayern, incluso jugando con dos pivotes para facilitar la salida del balón, es la prueba matemática de que Xavi Hernández no es el entrenador que necesita el equipo, pues si es incapaz de aportar a sus jugadores la comprensión de lo único que era capaz de hacer bien en un terreno de juego, habrá que convenir que el panorama resulta sombrío.
Cuando los fracasos de Xavi Hernández son relativizados de manera tan indulgente, comparados con el cainismo que sufrió Ronald Koeman, cientos de millones de euros después, al ser confrontados con el maltrato infringido durante meses a una leyenda del club, refleja la hipocresía de Laporta.
El prometido asado con Messi forma parte de tantas hipérboles de Laporta, quien a poco que se descuiden en el FCB va a convertirse en el replicante de Julio Pardo, el sepulturero del RCD Espanyol a principios de la década de los noventa.
En la canción Sound of lies se proclama que el sonido de mentiras suena divertido contra la verdad, mientas se apela a que todo saldrá bien, funcionará bien. El Laporta menos convincente, el más cansado y perturbado, observa casi con incredulidad como lo que años atrás habría devenido en un incendio colosal, ahora muestra la paz habitual de un parque con gente jugando a la petanca.
En estos años de pandemia y de postpandemia, desde el Blog se han denunciado mentiras desmedidas, comprobadas y fáciles de demostrar, muchas de ellas vinculadas al FCB, pero la cantidad de intereses creados y la comodidad de los altos funcionarios, hacen del todo imposible que la verdad salga a la luz. Decenas de miles de personas han sido estafadas sin saberlo, pagando por unas apuestas perdedoras de antemano, mientras los que deberían terminar con este estado de cosas, miran hacia otro lado.
Laporta se mueve muy bien entre las arenas movedizas de la falsedad, por lo que no sería de extrañar que una nueva patraña le otorgue un amplio margen de maniobra. Dolería tanto conocer la verdad que una mayoría, si tuviese la oportunidad de descubrirla, preferiría no conocerla nunca.
jueves, 20 de octubre de 2022
domingo, 16 de octubre de 2022
LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES
Tras empatar con el Inter de Milán, el FC Barcelona ha vuelto a caer en una de las trampas del laberinto en el que vive inmerso desde hace unos cuantos años.
Atrapados por una doctrina que el tiempo y la estupidez se han encargado de desvirtuar, todos los integrantes del Club se sumergen en la nostalgia de un pasado glorioso, sin darse cuenta que el supuesto nuevo mago, disfrazado de entrenador, se ha presentado sin la varita mágica y sin el manual de exorcismos para alejar las fatalidades que asolan al Club.
Después del partido contra el Bayern se podía afirmar que el FCB estaba en condiciones de competir contra los grandes equipos europeos, siempre y cuando lo hiciese sin la fantasmal exposición de las grandes momias en el terreno de juego. Cual película de terror de serie B, los espectros siguen apareciendo cuando ya se les suponía alejados del mundo de los vivos.
Ver de nuevo juntos en un campo a los Piqué y Sergi Roberto, cogidos de la mano con Eric García, es una pesadilla que no deja ni vivir ni dormir a los azulgrana, con el agravante de que la presencia de estos tres infames, descarrilan el juego de Busquets, perdido a lo largo y ancho del césped, con una presencia que resulta absurda cuando no tiene las espaldas cubiertas y no se juega en espacios reducidos.
Cuando la defensa titular del FCB -Araujo, Koundé y Christensen- puede marcar la línea de presión cerca del medio campo, es cuando Busquets brilla con su prestidigitación. Pero cuando Piqué juega con el miedo en el cuerpo y se protege de la velocidad de los contrarios acercándose más a su área, alarga al equipo en una retirada táctica que es la fuente de todos los males.
Los tres goles del Inter deberían ser la tumba definitiva de Piqué y de Eric García. Es imposible encontrar en partidos de este nivel, tres actuaciones más nefastas, propias de jugadores retirados.
En el primer gol de los milaneses la incapacidad de Piqué es manifiesta, reculando para ver la jugada de manera frontal, sabedor que es incapaz de girar y anticiparse a los contrarios, situándose cerca del portero y permitiendo con ello la llegada de un rematador, eludiendo el fuera de juego.
En el segundo gol, un Busquets agotado erró un pase -¿por qué no descansó ante el Celta de Vigo?- lo que derivó en un centro al área que Eric García, en una acción más propia de un partido de casados contra solteros, permitió que Lautaro -va a ser el mejor amigo de Messi en el Mundial- marcase un gol sin oposición.
En el tercer gol, un FCB volcado para anotar el gol de la victoria, con 2-2 y faltando dos minutos para llegar al final del tiempo reglamentario, el portero del Inter hizo un saque largo, cogiendo a la defensa descolocada en el medio campo, con Lautaro saliendo a toda velocidad mientras Piqué se limitó a hacerle sombra, temeroso de ser superado si se acercaba para disputar el balón, posibilitando que el jugador argentino esperase la llegada de un compañero para pasarle un balón fácil de rematar.
Esto no contradice la aseveración de que el FCB tiene un gran potencial como equipo, pero hasta que no entierren bajo varias capas de cemento a los zombis que no hacen más que estorbar, tanto a nivel deportivo como económico, el hechizo maldito seguirá presente. Determinados jugadores tenían preparado un mausoleo para honrar su retirada de los terrenos de juego, aunque lo más probable es que terminen enterrados en fosas comunes de un camposanto destinado a los más rapaces.
Cuando se tiene un grupo de jugadores de gran nivel no resulta complicado conformar un equipo que pueda competir para ganar todas las competiciones, pero nadie debe llevarse a engaño con Xavi Hernández, pues ha demostrado de manera fehaciente que es incapaz de trascender lo rutinario.
A punto de caer eliminado de la Champions League, sería injusto dejar de reconocer el excesivo infortunio que el FCB ha sufrido con las lesiones de todos los titulares de la línea defensiva. Tampoco pueden obviarse las decisiones arbitrales que le perjudicaron en su partido en Milán, aunque no es difícil hallar las razones que lo justifican.
Cuando en el Camp Nou se silba desde hace años el himno de la Champions y además se quiere organizar una Superliga Europea, enfrentándose a la UEFA, solo pueden esperarse desgracias, máxime cuando el FCB está en una situación de extrema debilidad institucional.
Si en una mansión familiar la toma de tierra del pararrayos está ubicada en el comedor, nadie debería sorprenderse de que al cabo de los años las electrocuciones hayan sido la causa de muerte más habitual de la parentela. Lo absurdo es tener una instalación tan demencial y quejarse sin parar de tanta adversidad.
A pesar de asistir a tanto funeral, los socios y simpatizantes del FCB aceptan sin demasiado esfuerzo las exculpaciones y propuestas de sus dirigentes, enlazados unos y otros por un destino común que cada día que pasa deviene más falso e inalcanzable.
lunes, 10 de octubre de 2022
EL ANTÍDOTO CONTRA ERLING HAALAND
Nada más terminar el partido Real Madrid-Manchester City, con la inverosímil eliminación del equipo inglés de las semifinales de la Champions League, tuve claro que Guardiola, harto de la entelequia del falso nueve, iba a echar el resto por un delantero centro que marcara los goles que su equipo había errado de manera estrepitosa, tanto en la ida como en la vuelta de la eliminatoria europea.
Mientras el Real Madrid tenía la cabeza en la final y se sentía muy seguro con el probable fichaje de Mbapeé, el City se puso a negociar con Erling Haaland, aprovechando el aspecto emocional de que su padre había jugado con los citizens -hasta que una lesión muy grave por una entrada criminal de Roy Keane lo retiró en el 2003-; y el económico, pagándole una comisión millonaria por la gestión del fichaje de su hijo.
Al final, el RM ganó su decimocuarta Champions, pero se quedó sin Mbapeé, dejando escapar a Haaland, en lo que ha sido un error histórico, atendiendo a la edad de Benzema y al enorme potencial del jugador noruego, muy idóneo para el juego del RM.
Desde su llegada al City el delantero nórdico ha marcado quince goles en nueve partidos de la Premier, y cinco goles en tres partidos de la Champions League. Es un inicio apabullante que de seguir a este ritmo, batirá los récords goleadores de leyendas del fútbol como Messi y Cristiano.
El promedio de goles por partido con el City, sumando un partido de la Community Shield en el que no marcó, es de 1,54, muy por encima de los promedios en sus tres temporadas anteriores con el Borussia Dortmund (0.89 / 1 / 0,97).
Con tan solo 22 años, de 1,94 m. y 88 kg. de peso, es el prototipo de jugador voraz, potente y poderoso en el cuerpo a cuerpo, con hambre de gloria. Tiene además una velocidad desmedida al espacio, una buena zurda, un gran salto en el remate de cabeza, y una sorprendente capacidad para mandar el balón a las mallas, incluso en situaciones que requieren acrobacias. Si tuviese que buscar semejanzas, diría que es un híbrido mejorado entre Cristiano Ronaldo y Zlatan Ibrahimovic, aunque se muestra más equilibrado y sin los aires de grandeza de los aludidos.
En definitiva, un terminator del gol implantado en un equipo que si algo hace bien, es jugar al fútbol con mucha precisión y una vocación de ataque indesmayable. Es la combinación perfecta para seguir dominando en la Premier, y el gran intento para hacerlo en Europa.
El riesgo con Haaland es que al ser un jugador tan explosivo, puede tener tendencia a sufrir lesiones de todo tipo -golpes, roturas musculares, rodilla, etc.-, aunque siendo conocida la manera de trabajar de Guardiola, a buen seguro que sabrá dosificar los esfuerzos del jugador, además de persuadirlo de seguir una dieta alimenticia y una terapia de sueño de prescripción obligada.
Sin más preámbulos, hay que plantearse la siguiente pregunta: ¿Qué puede hacerse para limitar el efecto devastador de Erling Haaland?
En mi opinión, lo primero que hay que hacer es separar las variables del problema: el City y Haaland.
Todo lo que hace el City es con la finalidad de rodear a su contrario entorno de su área, con mediocampistas con llegada y disparo, con extremos que buscan el uno contra uno, tanto para desbordar como para filtrar pases dentro del área, todos moviéndose de continuo por la zona de ataque, además de la proyección muy medida de los laterales.
El City elabora un juego hipnótico de balón, mucho más rápido que el del Barça, con una intención persistente de hacer daño. Viéndoles jugar, sabes que cada movimiento está pautado y que si el intento de ataque no sale bien, se busca empezar de nuevo con otra variante.
Por tanto, estamos ante un equipo que inserta de manera constante balones envenenados dentro del área, y es justo ahí donde se produce una retroalimentación salvaje: la del City y Haaland.
Haaland no toca demasiados balones durante los partidos. Más o menos entra en contacto con el balón unas veinticinco veces por encuentro, ocho de las cuales lo son dentro del área. Su eficacia es letal y asombrosa.
La conclusión a la que he llegado es que hay que alejar al City y a Haaland el máximo tiempo posible de las cercanías del área, formando dos líneas, la más cercana al portero de cinco jugadores colocada unos metros por delante del área, y enfrente de esta, una de cuatro, intercalándose, formando triángulos para cerrar espacios. Dos líneas bastante juntas e intensas, con un jugador referencia al mando de los fuera de juego.
El futbolista que falta en este entramado sería un especialista que marcase al hombre a Halland, un futbolista tipo Cucurella o Gavi, un jugador de menor envergadura que por sus características físicas tenga más rapidez inicial que Haaland y que provoque sus faltas al ganarle la posición en la disputa del balón.
En los córners y faltas, el marcaje a Haaland debería ser el tradicional: el jugador más alto y fornido, siempre en contacto con el jugador noruego para desequilibrarlo en lo posible para el caso de que pueda rematar de cabeza. Para balones muy cerrados, el portero debería ser agresivo en la salida, no permitiendo un remate cercano del noruego.
El portero sería una pieza fundamental en esta trama, pues muchos pases en profundidad deberían ser cortados por el cancerbero, al colocarse en una posición más adelantada de lo habitual.
Asimismo, en la línea de cuatro habría que tener a un delantero que al margen de su exigente trabajo defensivo, fuese rápido para salir al contraataque, algo muy propicio con los robos de balón que habría durante el partido al jugarse en un espacio reducido. Normalmente la salida al contraataque de este jugador se iniciaría desde el campo propio, con lo que evitaría caer en fuera de juego.
Los cinco cambios que se permiten en la actualidad, serían ineludibles ante tanta exigencia mental y física, sin retraso al detectarse signos de debilidad en algún jugador.
Creo que todos los equipos, salvo aquellos que pueden jugar con el City de igual a igual -Bayern, PSG, Liverpool y Real Madrid-, deberían tomar muy en cuenta la estrategia apuntada, salvo que prefieran no arriesgar nada y se sientan cómodos ante la inevitable derrota.
jueves, 29 de septiembre de 2022
martes, 27 de septiembre de 2022
TOKIO, 11 DE DICIEMBRE DE 1992
Telê Santana, figura legendaria del fútbol, abanderado del juego ofensivo, técnico y con vocación de dar espectáculo, pasó a la historia de este deporte, entre otras muchas cosas, por ser el entrenador de la selección brasileña en el Mundial de 1982 y por aupar exitosamente a los altares a principios de los años 90, al Sao Paulo FC, club al que dirigió entre 1990 y 1996.
Al frente del club paulista, Santana, como ideólogo, creó un fútbol tremendamente ofensivo y poderoso en su despliegue y dinamismo. No en vano, se había empeñado en resucitar y devolver a la élite del deporte a un coloso en horas bajas como era el Sao Paulo FC.
Al frente del club conquistó la Liga brasilera de 1991, la Copa Libertadores en 1992 y 1993, y las Copas Intercontinentales de 1992 y 1993, en las que se impondría al FC Barcelona y AC Milan de Capello respectivamente, considerados en aquellos tiempos los mejores clubes del viejo continente.
Había algo en su concepción del juego y filosofía del fútbol que lo emparentaba directamente con Cruyff, tanto a nivel de lo que entendían como juego lúdico-ofensivo, como sin duda también en su rol de tutores de jóvenes jugadores canteranos, que más tarde, con los años, pasarían a la historia (Cerezo, Cafú, Raí, Van Basten, Rijkaard, Bergkamp, Guardiola, etc.)
De hecho, uno y otro se profesaban mutua admiración desde hacía años, hecho que se plasmaría a nivel mediático en la previa de la final de la Copa Intercontinental disputada en Tokyo el 13 de diciembre de 1992.
El FC Barcelona y el Sao Paulo FC se presentaban a la final habiendo sido los ganadores de la Copa de Europa y Copa Libertadores respectivamente. Según lo narrado por el árbitro argentino designado para aquella final, Juan Carlos Lostau, el equipo arbitral y las plantillas de ambos equipos se alojaban en el mismo hotel. Tal hecho propició que en el devenir de la madrugada del día 11, el colegiado y los técnicos se encontraran reunidos en el salón del hotel nipón.
Según lo expuesto por Lostau, Santana y Cruyff debatieron sobre sus visiones de método y filosofía balompédica, siendo ambos predicadores del buen fútbol como religión, e hicieron un pacto entre caballeros, antes de la final: si algún jugador de uno u otro equipo no actuaba según su código futbolístico, sería sacado inmediatamente del terreno de juego.
Cuenta Lostau que ambos mitos estaban absolutamente convencidos que una derrota no equivalía para nada a fracaso si el juego expuesto en el césped honoraba al juego y devenía inolvidable en el tiempo para el espectador.
Había ahí una visión futurista, de voluntad de trascender, de convencimiento puro de pasar a la historia. El trabajo con la cantera era incuestionable, una prioridad, y ansiaban ganar con su credo como bandera, respetarlo y mantenerse fiel a él, al ser la base que sostendría los futuros éxitos por llegar.
Santana y Cruyff eran totalmente conscientes del rol muy parecido que compartían, que representaban y que les emparentaba, no en vano ambos habían cambiado la historia del fútbol, sí, sin haber ganado el Mundial, pero siendo eternamente recordados por el magnífico juego desarrollado por sus selecciones, la Holanda de 1974 y el Brasil de 1982.
En palabras de Lostau, la rica conversación de la que fue partícipe podría definirse con que ambos eran radicalmente entusiastas del “desafío que, en el terreno de juego, significaba buscar combinar la velocidad con la precisión”. Cruyff y Santana, dos genios con almas gemelas.
UNA CENA MUY ORIGINAL
Los integrantes de masalladelgol-colectivopessoa , seudónimos anónimos agazapados detrás de heterónimos invisibles, hemos llegado a la con...
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Hasta hace poco más de una década, Girona era mi ciudad sentimental. Por muchos recuerdos, por sus librerías, por su aroma, por sus call...