jueves, 30 de diciembre de 2021

MOVIMIENTO Y POSICIÓN

 Martí Perarnau, exatleta y periodista deportivo, concedió una entrevista al diario Sport el pasado día 19, en la que expresaba interesantes reflexiones acerca de conceptos básicos del fútbol y de la actualidad azulgrana.

Sobre la figura del rol de entrenador y el equipo técnico que lo compone, destacaba que el factor base es disponer de una mínima identidad de juego, es decir, tener claras las fortalezas que presta el conjunto de la plantilla y saber desarrollarlas, enriquecerlas, e intentar aplicarlas según el contexto.

Cuestionado sobre la escuela alemana, que, a día de hoy, representan Klopp, Tuchel y Nagelsmann, opina que se construye sobre unas bases tácticas muy diversas, pero que la cuestión de la intensidad en el juego es la mayor aportación de la susodicha escuela.

Intensidad entendida no tanto como condición física, fortaleza o correr mucho, que también, si no primordialmente como la capacidad de saber mantener la concentración máxima durante los 90 minutos del partido, para cada función y/o situación en el campo.

Al ser preguntado sobre la actualidad del Barça, club al que sigue y analiza desde hace años, Perarnau cree que la figura de Xavi conecta bien con la identidad de juego del club, idea que se ha ido desarrollando especialmente desde 1988.

Sin embargo, considera que a corto plazo, Xavi lo tiene muy complicado en la medida que, aun teniendo claro el concepto de juego, la cuestión capital será ver si los jugadores actuales serán capaces de saber trasladar al terreno de juego la filosofía de juego, de si gozarán de las cualidades necesarias para poder llevarla a cabo exitosamente.

Así, en relación a las comparaciones entre la escuela del Ajax y la del Barça, Perarnau destaca que, si bien ambos clubes comparten la mentalidad de juego ofensiva y el jugar con extremos abiertos, hay una gran diferencia que está implicando malentendidos: considera que el club holandés, tradicionalmente, no se ha amoldado a un tipo de juego que mantenga las posiciones en el césped, si no más bien al contrario.

El Ajax sería un claro ejemplo del dinamismo o movimiento constante como vocación ofensiva, de aquí que el encaje de Frenkie de Jong no esté siendo el esperado, dado que en el Barça de los últimos años el juego de posición acaba muy a menudo implicando una tendencia estática del juego de posesión.

Por último, subrayar que se muestra reticente a utilizar una expresión coma la de “ADN Barça”, al considerar que las connotaciones genéticas que implica, poco tienen que ver con los procesos de identidades adquiridas, dado que éstas nunca son estáticas y se van modulando con el tiempo y con las aportaciones de infinidad de personas y entrenadores. Estaría bien que Xavi tomara nota de ello.

 

miércoles, 15 de diciembre de 2021

LA DULCE IDIOTEZ

 Escribo este artículo unas horas después de que el FC Barcelona haya jugado la Maradona Cup, en Riad, perdiendo en la tanda de penaltis contra el Boca Juniors. El partido no tuvo historia, algo previsible atendiendo a que el FC Barcelona está en horas bajas y que el Boca Juniors es la viva muestra del declive de los clubs argentinos. Observar a los espectadores celebrando el partido daba bastante grima, algo parecido a ver a gente famélica festejando una comida a base de poliestireno y kétchup.

Que uno de los mejores jugadores de la historia haya tenido esta copa como homenaje póstumo, denota que el poder del dinero se ha apoderado de casi todo lo que se mueve, hasta el punto de recordar a Mozart permitiendo que la interpretación de su Réquiem sea bajo la batuta de la Charanga del Tío Honorio.

Menos mal que los que hemos visto jugar a Maradona, en un período de dificultad extrema, por la permisividad de la violencia en el terreno de juego, lo recordamos sin que nos sea necesaria la pachanga de Riad.

En su época más exitosa, recuerdo haber leído en una entrevista que le hicieron, que una de las cosas que más le gustaba era ver jugar a niños y a jóvenes en la calle, para aprender de ellos, para interiorizar algún regate imprevisible.

Cuando el fútbol se apodera de uno es cuando eres capaz de captar los matices y la belleza de su juego, anhelando siempre descubrir algo nuevo, un gesto inaudito que de pronto te produce una alegría íntima, la sensación de haber detectado algo muy valioso.

Recuerdo que en mi infancia y en mi juventud había seguido partidos de los que -desde un balcón o desde un promontorio- solo podía verse la mitad del campo. Cada vez que el balón aparecía en la parte visible, con mis amigos -viendo jugar al EC Granollers-, o con mi primo Jaume -viendo jugar al CE Jupiter, en La Verneda, desde un séptimo piso que nos permitía ver la mitad del campo a lo largo-, sentíamos una emoción especial.

La Maradona Cup jugada en Riad tiene algo de irrisorio, de fútil, al igual que la entrega de las Creus de Sant Jordi. En este año 2021 fueron entregadas otras treinta, una chapa de valor relativo que pone en evidencia a quienes las otorgan y a quienes las reciben. Si me refiero a ello es porque en esta edición, junto a los estómagos agradecidos que las han recibido, dos de las Creus estaban destinadas a Alexia Putelles y a Pau Gasol.

Que una leyenda deportiva como Pau Gasol reciba la Creu de Sant Jordi a los cuarenta y un años, al mismo tiempo que la jugadora de fútbol femenino Alexia Putelles, es la demostración de la estupidez de los políticos catalanes, quienes seguramente cayeron en la cuenta -un poco tarde- de que Pau Gasol se la merecía a pesar de no seguirles el juego político.

Pau Gasol, de acuerdo a su caballerosidad, en vez de mandarles vete a saber dónde, declinó su presencia al acto de entrega, alegando motivos personales, que es como decir que tenía mejores cosas que hacer y que ya pasará a recogerla.

En este mundo actual la mediocridad se mezcla con la solemnidad, el engaño con lo ampuloso y la moderna fanfarria entretiene a la población, encauzándola hacia el desfiladero para que se tope de bruces con la banalidad más envolvente, con la nube acida que adormezca su cerebro y lo moldee para vivir una dulce idiotez.

 

lunes, 6 de diciembre de 2021

ECLIPSE AZULGRANA

 Con la derrota ante un buen Betis el eclipse azulgrana ha llegado a su perfección, a una oscuridad absoluta que, siguiendo el curso de todos los eclipses, tendría que ser el preludio de una nueva luz, aunque la lobreguez puede alargarse más de la cuenta.

Si bien con Xavi de entrenador se han mejorado algunos conceptos, el progreso a día de hoy resulta insuficiente. El equipo azulgrana está demasiado afectado por lesiones de jugadores importantes, por la presencia de jugadores que no aportan nada a la hora de marcar diferencias y por jugadores traumatizados, lo que en el campo crea un desajuste muy negativo en la aspiración de tener un equipo dominador y armónico.

Si a esto le añadimos que un jugador de la talla de Coutinho ha sido humillado permanentemente por la afición y los medios de comunicación, no habiendo jugado nunca en su mejor posición en el campo; que Piqué siga yendo a programas de cháchara, cuando lo que debería hacer es ser un ejemplo de responsabilidad; que Dembélé nunca haya tenido una actitud cien por cien centrada en su carrera profesional, además de acumular un número agotador de lesiones, hechos que impiden tener la esperanza de creer que por fin sea lo que se intuye de él, además de resultar complicado saber dónde tiene la cabeza ante la próxima finalización de su contrato; habrá que convenir que el presente azulgrana se ubica en un laberinto.

Para que las tinieblas sean todavía más oscuras solo faltaba comprobar una realidad dolorosa: el Real Madrid gana en todos los terrenos al equipo azulgrana. Gana en puntos, en concepto de juego, en plantilla, en la parte económica, etc., siendo algunas comparativas tan impactantes en su desfase que solo se necesita un milagro para revertirlas.

Ancelotti ha mejorado el nivel de casi todos sus jugadores, además de la noción de juego heredada de Zidane. Incluso ha dado las claves a Vinicius para que ya pueda ser considerado como uno de los mejores jugadores del mundo cuando hace pocos meses era objeto de burla.

En el FC Barcelona el buen juego se ha ido desvaneciendo con los años a la par que los ecos por la independencia de Catalunya, un augurio que en el Camp  Nou cada vez resuena más remoto y sin ninguna convicción. Son auspicios que han sido permutados, por obra y gracia de rufianes de medio pelo, por pequeños porcentajes del catalán en las plataformas digitales de series y películas. Es una alusión que puede asociarse a lo que es el Barça actual: es la hora de rebajar las expectativas.

La ruina se ha acercado tanto a las estructuras del Club, que disfrazada de satélite asesino, ha completado un perigeo tenebroso que puede durar más de lo que pronostican los astrónomos.

Pero no todo son malas noticias para el Barça. Todavía le queda una bala en la recámara.

Las dos últimas Ligas ganadas por el Real Madrid y el Atlético fueron el resultado de un compromiso acordado en las altas instancias deportivas: una Liga para cada equipo, procurando que en época de confinamientos y privaciones, la competición resultara más emocionante que nunca. Solo falta cumplir la última cláusula: que el FC Barcelona se proclame campeón de la presente temporada.

Lo que ha ocurrido es que al inicio de la amañada carrera por el título, el Barça ha tropezado tanto y se ha quedado tan descolgado, que cumplir con lo pactado puede resultar inviable. Consciente de la inesperada situación, el Real Madrid ha dado un acelerón para hacer todavía más inasequible el acuerdo.

El Barça ha recibido ayudas arbitrales desmedidas en sus partidos contra el Espanyol y el Villarreal, pero lo que no puede acontecer es convertir en campeón a un equipo que casi no dispara a puerta, pues ello implicaría que para que gane partidos habría que hacer excesivos malabares, que por su extrema dificultad podrían provocar daños irreparables en la percepción y el prestigio de la competición.

Es por todo ello que podría ocurrir que el FC Barcelona, consciente de que el incumplimiento del pacto es atribuible a su incapacidad, negocie una opción que pueda ser aceptada en las altas esferas: el desistimiento en su pretensión por ganar la Liga a cambio de que el FC Barcelona se asegure estar entre los cuatro primeros de la clasificación final, para asegurarse jugar la Champions la próxima temporada.


lunes, 29 de noviembre de 2021

SOBRE EL GOLDEN BOY

Hace apenas unos días, el jugador canario del FC Barcelona Pedri se alzó con el reconocimiento al premio Golden Boy, un trofeo anual entregado per el periódico deportivo Tuttosport y que, desde 2003, reconoce al mejor futbolista europeo menor de 21 años.

Forzando un poco la interpretación del mismo, podría llegar a considerarse como el equivalente al Balón de Oro, en términos de reconocimiento y resonancia internacional.

En el caso del premio en cuestión, el veredicto del mismo se hace público después de la votación de 30 periodistas de medios de comunicación de todo el continente europeo, entre ellos A Bola, Marca, Mundo Deportivo, etc.

A diferencia del Trofeo Bravo, desde la creación del Golden Boy ningún jugador ha revalidado el galardón.

Si nos sumimos en un análisis básico comparativo para ambos premios de los jugadores que lo han conquistado, el primer dato relevante que obtenemos es el siguiente: tan sólo cinco jugadores han sido capaces de adjudicarse tanto el Trofeo Bravo como el Golden Boy, y son los siguientes:

Wayne Rooney ( 2003 y 2004 ), Cesc Fàbregas ( 2006 y 2006 ), Lionel Messi ( 2007 y 2005 ), Isco Alarcón ( 2013 y 2012 ) y Paul Pogba ( 2014 y 2013 ).

Por otro lado, en toda la historia desde la creación del premio, solamente tres jugadores con nacionalidad española han sido distinguidos con el Golden Boy: Fàbregas, Isco y, recientemente, Pedri González.

A nivel europeo, y para citar a algunos de los ganadores, sobresalen los nombres de Agüero en 2007, Mbappé en 2017 o De Ligt en 2018.

En lo respecta al segundo lugar del podio en reconocimiento, nos encontramos a jugadores de la talla de Thiago Alcántara ( 2011 ),  Romelu Lukaku ( 2013 ), Kingsley Coman ( 2015 ), Ousmane Dembelé ( 2017 ) o Ansu Fati ( 2020 ).

Por último, destacar que el Manchester United es el club que atesora más premios Golden Boy en su haber con un total de tres, seguido de Ajax, FC Barcelona, Borussia Dortmund, Atlético de Madrid, Mónaco y Benfica, con un total de 2 cada uno de ellos.

 

sábado, 27 de noviembre de 2021

TROFEO BRAVO

En el recuerdo de los aficionados más veteranos, quizás la mención al Trofeo Bravo les lleve a los recuerdos del año 1992, mítica fecha en la cual el FC Barcelona se proclamó por primera vez en su historia campeón de la Copa de Europa.

Viene esto a colación porque el primer jugador del equipo azulgrana en llevarse el Trofeo Bravo fue Josep Guardiola, el cual se había asentado en el primer equipo del FC Barcelona en la temporada 1991-92.

Para ponernos en contexto sobre el reconocimiento en cuestión, el Trofeo Bravo fue un premio que se concedió de manera anual entre los años 1978 y 2015, por parte del periódico deportivo italiano Guerin Sportivo.

Hasta 1992, aspiraban a conquistarlo tan sólo los futbolistas europeos menores de 21 años que disputaran alguna de las tres competiciones europeas de clubes de la UEFA, es decir, Copa de Europa, Recopa de Europa o Copa de la UEFA.

Posteriormente, desde 1992 hasta 2015, fecha de su última edición, primarían los méritos futbolísticos durante la temporada para cualquier jugador menor de 21 años que disputara alguna de las Ligas europeas, ensanchándose así las opciones para poder ser ganador del trofeo.

A nivel histórico, en retrospectiva, sobresalen los casos de Emilio Butragueño y Ronaldo Nazário, dado que son los dos únicos jugadores que han sido distinguidos con el trofeo dos veces, hito muy difícil de conseguir dado que, una vez con 22 años, ya no se puede ser candidato al premio.

En este sentido, Butragueño se alzó con el Trofeo Bravo los años 1985 y 1986, destacando a nivel europeo al ser parte integrante del Real Madrid que conquistó 2 Copas de la UEFA consecutivas. Por el contrario, Ronaldo Nazário los obtuvo las temporadas 1997 y 1998, el primero de ellos como azulgrana, y el segundo de ellos como jugador del Inter de Milán.

A nivel de clubes, el que atesora más premios en su haber es el FC Barcelona, con un total de 4 ( Guardiola en 1992, Ronaldo en 1997, Messi en 2007 y Busquets en 2009 ) seguido por la Juventus y Real Madrid, ambos con 3.

Otro dato de interés reside en el hecho de que, desde la creación del torneo en 1978, solamente 2 guardametas alcanzaron la conquista del trofeo. El primero en toda la historia fue Buffon, en 1999, siendo Casillas, por su parte, el segundo y último hasta la fecha, justo el año después.

Entre los muchos jugadores que destacan en el histórico del premio, y por mencionar tan sólo a algunos de ellos, figuran los casos de Van Basten en 1987, Paolo Maldini en 1989, Roberto Baggio en 1990, Robert Prosinecki en 1991, Ryan Giggs en 1993, Cristiano Ronaldo en 2004, Robben en 2005 o Isco en 2013, siendo aún jugador del Málaga CF.

Por último, y como curiosidad a nivel de nacionalidades, en el año 1983 el jugador Massimo Bonini ganó el Trofeo Bravo para San Marino. En 1988, Eli Ohana haría lo mismo para Israel, formando parte del sorprendente KV Malinas que vencería en las finales de Recopa de Europa y Supercopa de Europa en 1988.

 

UNA CENA MUY ORIGINAL

Los integrantes de masalladelgol-colectivopessoa , seudónimos anónimos agazapados detrás de heterónimos invisibles, hemos llegado a la con...