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jueves, 21 de enero de 2021

MESTALLA (1923)

Una promotora valenciana comprará el terciario de Mestalla por 25 millones  | Comunidad Valenciana 

                                                  Capacidad: 55.000 espectadores

                                                   Valencia CF (1919)

miércoles, 7 de octubre de 2020

RECOPA DE EUROPA

La Recopa de Europa o Copa de Europa de Campeones de Copa (Cup Winner’s Cup en inglés) fue la segunda competición oficial más importante a nivel europeo de clubes organizada por la UEFA.  

Los equipos vencedores de Copa de cada Federación tenían acceso directo a la competición y después de un sorteo en aras de clarificar los emparejamientos, los clubes competían en sucesivas eliminatorias a doble partido hasta ganarse el acceso para la final, que se disputaba a partido único. Se dieron algunas excepciones a esta regla, sobre todo en las ediciones iniciales, en las cuales, en caso de resultado final en tablas, se disputaba un partido de desempate.

La primera final del campeonato se disputó en 1961 y enfrentó, a doble partido, a la Fiorentina contra el Glasgow Rangers. Los italianos fueron el primer club en obtener el recién nacido torneo. En cambio, en su última edición de 1999, que enfrentó a la Lazio y al RCD Mallorca, el equipo italiano devino el último vencedor, y por lo cual se le concedió el derecho a retener el trofeo en propiedad. 

A destacar que la extinta competición sería absorbida por la Copa de la UEFA en la temporada 1999-2000, fecha en la que cambiaron sustancialmente los formatos de las competiciones europeas de clubes. Hasta aquel entonces, sólo los campeones de Liga nacionales accedían a la Copa de Europa. De igual modo, sólo los campeones de Copa se aseguraban el puesto para disputar la Recopa de Europa.

Sin embargo, desde 1999 en adelante, los 4 primeros clasificados de cada torneo de Liga obtendrían el derecho a disputar la Champions League, sucesora de la Copa de Europa, pero con la diferencia de que se habilitaría una liguilla de grupos previa a las eliminatorias, dado el significativo aumento de clubes con derecho a disputarla.

Por su parte, los campeones de Copa de cada país lograrían el pase para poder competir en la Copa de la UEFA –futura Europa League-.

Así pues, la Recopa de Europa pasaba a la historia después de 39 ediciones con encuentros y goles en la memoria de todo buen aficionado al fútbol. Como torneo mítico e importante que fue, repasaremos brevemente cual fue el papel de los equipos de la Liga española que, o bien saborearon el éxito de obtenerla o bien consiguieron llegar hasta la final.

En primer lugar destacan los éxitos cosechados por el FC Barcelona, el club con más títulos en su palmarés, con 4 triunfos en su haber, conseguidos en 1979 contra el Fortuna de Düsseldorf (4-3), en 1982 superando al Standard de Lieja (2-1), en 1989 imponiéndose a la Sampdoria (2-0) y finalmente, en 1997, venciendo al PSG francés (1-0).

Seguidamente, en posesión de dos títulos destacan los logros de AC Milan (1968 y 1973), RSC Anderlecht (1976 y 1978), Dinamo de Kiev (1975 y 1986) y Chelsea FC (1971 y 1998).

Por último, hacer mención al papel desempeñado por los otros tres clubes españoles que se alzaron con el título: el Atlético de Madrid (1962), el Valencia CF (1980) y el Real Zaragoza (1995).

El Atlético de Madrid entró en la historia en 1962, al ganar la final que le enfrentó a la Fiorentina. El partido acabó en empate a uno, con lo cual se disputó un segundo encuentro de desempate que finalizó con un marcador de 3-0 a favor del equipo colchonero. La victoria significó el primer gran título internacional para el club rojiblanco.

En 1980 el Valencia CF superó en la tanda de penaltis al Arsenal londinense, en un partido que había acabado en empate a cero después de los minutos reglamentarios de juego. El equipo che sumaba así su primera y única Recopa de su historia, con Alfredo Di Stéfano consiguiendo como entrenador su título más relevante.

Finalmente, destaca la victoria del Real Zaragoza en la edición de 1995 frente al Arsenal. El partido se decidió con el espectacular gol de Nayim desde mediocampo, cuando la prórroga llegaba a su final y parecía que el encuentro se resolvería en la tanda de penaltis.

Respecto a los subcampeonatos habidos, el FC Barcelona vio la derrota en la final de la Recopa de Europa un total de dos veces. La primera de ellas sucedió en 1969 al ser superado por el Slovan de Bratislava (3-2), y en la segunda de ellas, jugada en 1991, el equipo azulgrana perdió contra el Manchester United (2-1). En las filas del equipo inglés sobresalió la decisiva aportación del delantero galés Mark Hugues, autor de los dos goles de su equipo.

En los subcampeonatos referentes a los casos del Real Madrid y del Atlético de Madrid, ambos acumulan también dos derrotas respectivamente.

En el caso del Real Madrid, se da la circunstancia que el equipo merengue salió derrotado en las 2 finales que logró disputar, la primera de ellas en 1971 contra el Chelsea FC (2-1) y la segunda en 1983, contra el Aberdeen FC de un joven Alex Ferguson que en el futuro haría historia en los banquillos (2-1).

De todos los equipos españoles que alcanzaron la final de la competición, el Real Madrid es el único que salió derrotado en el total de finales que disputó.

En cuanto al Atlético de Madrid, subrayar también que fue batido un total de dos veces después de la gran victoria cosechada en 1962: en 1963, defendiendo el título de campeón, fue goleado claramente por el Tottenham Hotspur (5-1), y en la edición de 1986 sucumbió frente al Dinamo de Kiev soviético (3-0). ·


lunes, 28 de septiembre de 2020

PENALTI (II)

El ganador del último Premio Nobel de Literatura ha sido el controvertido escritor austriaco, Peter Handke. Al margen de sus opiniones políticas y su posicionamiento a favor de los serbios Milosevic, Karadzic y Mladic, si me refiero a él es por ser el autor de la novela El miedo del portero ante el penalti, publicada en 1970. En la misma, Bloch, el protagonista, refleja la soledad y el miedo del portero ante la profanación de su hábitat, en una situación injusta, pues no tiene mucho más del veinte por ciento de posibilidades de salir ganador. A nivel interno, el penalti es una afrenta para un portero, además de una intimidación con secuelas presentes y futuras. Cada penalti cobra vida propia, y de acuerdo a una conjunción más o menos maldita de todos y cada uno de ellos, puede marcarle para siempre.

El penalti es sin duda el concepto futbolístico más literario, pues en todo lo que antecede y precede al momento de su ejecución, tiene en muchos casos ribetes de auténtica tragedia griega, de exaltación colectiva y en ocasiones también de comedia. Cualquier escritor puede encontrar en este suceso deportivo, un filón inagotable de sensaciones y peripecias, tanto de índole emocional como social.

Me resulta difícil atisbar que pueda haber un penalti más trascendental, asociado al contenido dramático, que el penalti señalado en Riazor, el 14 de mayo de 1994, en el último minuto del partido Deportivo de La Coruña – Valencia CF.

Era el último partido de Liga y si el Deportivo conseguía convertir en gol, rompería el 0-0 inicial, proclamándose campeón de Liga por primera vez en su historia. De lo contrario, el campeón sería el FC Barcelona.

El primer acto del drama se fraguó cuando el mejor jugador del Deportivo, el brasileño Bebeto, había advertido antes del partido que no se encontraba con confianza para tirar un posible penalti. Estando Donato fuera del campo por sustitución, correspondió a Djukic afrontar el reto descomunal de lanzar el penalti.

Rígido, bloqueado, levantando los hombros y respirando tan hondo como pudo para sacarse la presión que le comprimía por dentro, Djukic lanzó el balón sin fuerza, como si fuese un pase al portero. Es imposible imaginar el cruce de temores que transitaron por su enroscada y helada autopista cerebral.

Riazor se sumió en la desesperación mientras la euforia electrizó el Camp Nou. Ningún aficionado del FC Barcelona pensó en los siguientes minutos en el drama humano de Djukic, en la pesada losa que lo hermanó con Sísifo para siempre. Cuesta mucho sustraerse a la celebración aunque esté cimentada en alguna tragedia lejana.

Creo que todos los aficionados al fútbol desearon desde entonces que el Súper Depor ganase una Liga, tan pronto como fuese posible. Esto ocurrió en el 2000, aunque ni Arsenio Iglesias, el entrenador milagro, ni Bebeto, ni tampoco Djukic estaban ya en la plantilla.


UNA CENA MUY ORIGINAL

Los integrantes de masalladelgol-colectivopessoa , seudónimos anónimos agazapados detrás de heterónimos invisibles, hemos llegado a la con...