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viernes, 3 de septiembre de 2021

SOBRE EL TROFEO ZAMORA (2001-2021)

El Trofeo Zamora es el reconocimiento que se da al portero menos goleado tanto para la Primera División como para la Segunda. Otorgado por el periódico deportivo Marca desde 1959, la nomenclatura del mismo es un homenaje a la figura del mítico guardameta Ricardo Zamora, que estuvo en activo en los años 20 y 30 del siglo pasado.

Para la consecución de tal galardón, el portero premiado debe haber disputado un mínimo de 28 partidos del campeonato de Liga, obteniendo el resultado más bajo al dividir el número total de goles recibidos con el número de partidos disputados. Aunque improbable, se ha llegado a dar el caso que en caso de empate en el coeficiente, los dos ganadores compartan el trofeo, siendo la temporada 1992-93 la última en que se dio tal circunstancia, siendo  tanto Liaño como Cañizares los galardonados con 0,83 goles/partido.

En el caso de que un guardameta obtenga 5 trofeos, algo que en toda la historia solamente han conseguido 3 guardametas (Antoni Ramallets, Víctor Valdés y Jan Oblak ) se otorga el Zamora de Oro.

A nivel de clubes, el que ostenta más galardones es el FC Barcelona, con un total de 20, seguido del Real Madrid con 18 y del Atlético de Madrid con 14.

En relación a los promedios más bajos de goles encajados en toda la trayectoria del galardón, sobresalen, en primer lugar, los casos de Jan Oblak  (0,47 goles por partido) en la temporada 2015-16, el de Liaño (0,47) en las filas del Deportivo de La Coruña la temporada 1993-94, el de Víctor Valdés (0,50) en la temporada 2010-11 y, en cuarto lugar, el de Claudio Bravo (0,51) la temporada 2014-15, ambos con el FC Barcelona.

De entre estos mejores promedios en toda la historia del campeonato, se da la circunstancia que, tan solo en 2 de ellos -Valdés y Bravo- sus equipos acabarían adjudicándose el campeonato de Liga.

Al analizar los últimos 21 años del trofeo, se observa que en 11 veces, el portero menos goleado ha formado parte del club campeón de la Liga. En este sentido, destaca por encima de todos los demás clubes el tramo en el cual Josep Guardiola fue el entrenador del club catalán, dado que en sus 4 años como entrenador, en los cuales ganó 3 Ligas consecutivas (2009, 2010  y 2011) Valdés fue el ganador del trofeo cuatro años consecutivos, desde la temporada 2009 hasta la 2012. Desde el entorno siempre se asocia al FC Barcelona con el juego ofensivo y/o estético, pero unos datos como los mencionados ponen sobre la mesa la enorme calidad defensiva en el repliegue y la presión tras pérdida a la que llegó ese gran equipo. Algo que, tal y como se ha expresado varias veces en este blog, comienza con Rijkaard y Ten Cate en el banquillo azulgrana, puesto que el primer Trofeo Zamora de Valdés data de la temporada 2004-05.

Para dar un poco de contexto al hito logrado por el FC Barcelona, baste constatar que el último Trofeo Zamora ganado por los culés fue con Andoni Zubizarreta (0,87) en su complicadísimo primer año como guardameta en el Camp Nou la temporada 1986-87, paradójicamente la temporada posterior a la dura derrota acaecida en Sevilla contra el Steaua de Bucarest.

En relación a otros datos de interés, destaca también el caso del Valencia CF entrenado por Rafa Benítez entre 2001 y 2004. A sus órdenes, el club che se adjudicó, con Santiago Cañizares bajo los palos, un total de tres Trofeos Zamora en los años 2001, 2002 y 2004, de los cuales en 2 de ellos la institución valenciana se adjudicaría el campeonato de Liga.

Por último, nombrar que tanto en los casos del FC Barcelona y el Valencia CF para aquellos años en que fueron ganadores de Liga y del Trofeo Zamora, ambos clubes sobresalieron en competiciones de copa continentales, ganando el club azulgrana 2 Champions League las temporadas 2009 y 2011, y alzándose el club valenciano con la Copa de la UEFA de 2004.

 

domingo, 28 de marzo de 2021

PENALTI (IV)

Hasta la finalización de la temporada 2018-19 los porteros tenían la obligación de mantener ambos pies en contacto con la línea de gol en el lanzamiento de un penalti. Esta era una norma muy exigente que adolecía de rigor sancionador, pues en la mayoría de penaltis lanzados, los guardametas se adelantaban, incluso con los dos pies por delante de la línea de gol. Solo en casos exagerados, y no siempre, el árbitro obligaba a repetir el lanzamiento.

La nueva norma aplicada desde la temporada 2019-20 exige que el portero tenga siempre un pie en contacto con la línea de gol en el momento del lanzamiento. Parecería que los porteros han salido ganando con este cambio, pero no es así, pues ahora la norma se aplica de manera estricta.

Es una vuelta de tuerca más que afecta al porcentaje total de paradas por parte de los cancerberos en los lanzamientos desde el punto de penalti. Así, en la temporada 2019-2020, en la Liga española, se sancionaron 135 penas máximas, y solo 17 de las mismas fueron detenidas por el portero, un 12,59% del total, un porcentaje sensiblemente menor al de anteriores temporadas.

Habrá que ver la evolución de la estadística a lo largo de unas cuantas temporadas, aunque todo indica que a la soledad del portero se le van añadiendo pesos adicionales que dificultan su tarea.

Muchas son las tretas utilizadas por los porteros a lo largo de la historia con el fin de desestabilizar al jugador que chutará un penalti. Desde moverse a lo largo de la línea de gol, acercarse al jugador que lanzará el penal y mirarle a los ojos para intimidarle, decirle algunas palabras para provocarlo, tocar el balón que ya ha sido colocado en el punto de penalti, señalar un lado de la portería indicando que será el lugar donde se va a estirar, etc.

Me atrevo a formular que hay que innovar nuevas maneras de enfocar la actitud del portero a la hora de intentar detener un penalti. Me vienen a la cabeza muchas ideas que nunca he visto poner en práctica a ningún cancerbero, ni siquiera en categorías de aficionados. Puede que no sea más que un devaneo mental, pero tal vez tuviese implicaciones insospechadas. Por intentarlo que no quede.

Se puede leer en las Regla de Juego Autorizadas por la International Football Association Board que el guardameta deberá permanecer sobre su propia línea de meta, entre los dos postes de la portería, pero sin tocar estos, ni el travesaño o la red, y frente al ejecutor del tiro hasta el golpeo del balón (…) El guardameta deberá tener al menos parte de un pie en contacto directo o sobre la línea de meta en el momento en que el lanzador chute el balón.

Se puede jugar con la interpretación de la regla, pues la frase permanecer sobre la línea de meta permite diferentes valoraciones, todas ellas aceptables: de pie, recostado, arrodillado, tumbado boca abajo, etc. Presupongo que muchos árbitros ante la aparición de nuevas estrategias podrían impedir, ante la duda, la utilización de las mismas, pero se estarían equivocando por exceso, ya que la regla es poco concreta.

Se trataría de sorprender al lanzador del penalti con una situación inesperada. Paso a exponer un ejemplo general que podría tener diferentes ramificaciones: el portero se colocaría dentro de la portería, con un pie tocando la línea de gol, con una posición corporal parecida a la que adopta un felino, inmerso en el espacio de la portería, atento al movimiento del lanzador, dispuesto a saltar sobre su presa.

Asimismo, al no estar prohibido por omisión del Reglamento, el guardameta con la finalidad de potenciar su estrategia, podría utilizar un taco de salida de atletismo, con el talón de la pierna situada dentro del espacio de la portería, presionando el taco, lo que daría todavía más impulso al cancerbero hacia su encuentro con el balón. No hay que descartar tampoco que ante la duda, los árbitros prohibiesen in situ la utilización de este artilugio.

Cuando el tirador del penal se encuentre a un paso del balón, es cuando el portero debería coordinar la acción entre ambos contendientes, de modo que justo en el momento del impacto, el guardameta tendría un pie en la línea de gol, pero a su vez, ostentaría un impulso adicional  -por estar su cuerpo en movimiento hacia delante- que le permitiría una mayor capacidad de vuelo y por tanto, le otorgaría más posibilidades de detener la pena máxima.

Además de eso, el aspecto psicológico también entraría en escena, pues nada teme más un lanzador que ver como el portero se agranda al reducir la distancia entre el cancerbero y la pelota, y en el caso que expreso, el portero aceleraría este proceso más que en otras circunstancias, al provenir de una posición agachada que daría más contundencia a su aparición.

Es evidente que a resultas de esta práctica se entraría en un juego de poder en el que el lanzador y el portero jugarían sus cartas. En el caso del lanzador apurando hasta el último instante el momento del impacto con el balón, esperando el vuelo anticipado del portero, en lo que sería una aproximación a la paradinha, limitada en sus excesos desde el Mundial 2010.

El portero en cambio, desde su posición de acecho, debería tener la paciencia de esperar el momento óptimo para darse impulso e intentar cazar el balón.

Es probable que si algún portero tuviese el atrevimiento de poner en práctica esta estrategia u otra que quebrantara lo asumido por todos, sufriese una presión extra si no fuese capaz de parar al menos uno de cada cinco lanzamientos.

De ser mayor el porcentaje de paradas y el número de guardametas que utilizaran astucias parecidas, el asombro que se tendría desde la International Football Association Board, tendría un probable efecto inmediato: el delimitar con más detalle la regla del portero, ya sea aceptando y dejando constancia de los hechos, o con la eliminación de la nueva opción transgresora.

Los paradigmas se instalan en las mentes y se perpetúan hasta que alguien tiene la suficiente capacidad de imaginar algo diferente y demostrar su mayor efectividad. Entonces el paradigma se derrumba y toda la extensa bibliografía que lo reforzaba, pasa a mejor vida.

Quiero mencionar como ejemplo la evolución del salto de altura. Desde el simple salto de frente o de costado, doblando las piernas, al estilo tijera, hasta llegar al rodillo costal, que durante más de cincuenta años prevaleció como sistema único.

De pronto, en los Juegos Olímpicos de 1968, celebrados en México, Fosbury reventó todos los esquemas, saltando de espaldas al listón, pasando primero la cabeza y los hombros. Ahora es el método practicado por los atletas de salto de altura de manera absoluta.

 

miércoles, 9 de septiembre de 2020

JUAN CARLOS UNZUÉ



22  de Abril 1967 Pamplona (Navarra)

CA Osasuna 1986-1988
FC Barcelona 1988-1990
Sevilla FC 1990-1997
CD Tenerife 1997-1999
Real Oviedo 1999-2001
CA Osasuna 2001-2003


domingo, 30 de agosto de 2020

THOMAS N'KONO



20 de Julio de 1956 Dizangué (Camerún)

Canon Yaoundé 1974-1975
Tonene Yaoundé 1975-1976
Canon Yaoundé 1976-1982
RCD Español 1982-1990
CE Sabadell 1990-1993
CE Hospitalet 1993-1994
Club Bolívar 1994-1997

domingo, 14 de junio de 2020

UNA CENA MUY ORIGINAL

Los integrantes de masalladelgol-colectivopessoa , seudónimos anónimos agazapados detrás de heterónimos invisibles, hemos llegado a la con...