miércoles, 16 de septiembre de 2020

LA MALDICIÓN DEL WANKDORFSTADION

Sándor Kocsis y Zoltán Czibor fueron dos de los principales jugadores miembros de la legendaria selección de Hungría en los años 50 del siglo XX y del FC Barcelona.

Considerada  unánimemente como una de las grandes selecciones de la historia del fútbol, en el palmarés húngaro sobresale la medalla de oro lograda en los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952 y, sobretodo, el subcampeonato del Mundial de 1954.

Sin duda alguna, su mayor legado fue la espectacularidad de su estilo de juego, totalmente novedoso en su época y que se puede considerar como claro precursor de la concepción de fútbol total.

Entraron en la historia con las célebres goleadas infligidas a la selección de Inglaterra: la primera de ellas un espectacular 3-6 conseguido en Wembley el 25 de Noviembre de 1953 y la segunda en Budapest en 1954 con un marcador de 7-1. Además durante 1950 y 1954, estuvieron 32 partidos consecutivos sin conocer la derrota. Por todo ello, el apodo de Magiares Mágicos surgió para definir su sensacional manera de jugar al fútbol.

Junto con jugadores míticos en sus filas tales como Puskás, Boznik o Hidegkuti, la selección húngara se plantó en el Mundial de Suiza de 1954 como clara favorita para adjudicárselo.

En el transcurso de aquel Mundial, Hungría venció sin problemas a Corea del Sur, Alemania Occidental, Brasil y Uruguay, tanto en la fase previa de grupos y en las eliminatorias hacia la final.

Esta les enfrentó de nuevo a Alemania Occidental, a la cual habían goleado 8-3 en la fase de grupos.

En una tarde lluviosa, lo que favorecía las opciones de Alemania, se disputó la final el 4 de Julio de 1954 en el Wankdorfstadion de Berna. Con un inicio de partido frenético, a los diez minutos Hungría ganaba 0-2 con goles de Puskás y Czibor. En los diez minutos siguientes, la selección alemana fue capaz de empatar el partido, y llegada la media parte el resultado se mantuvo con empate a 2.

Las crónicas de la época destacaron el dominio y acoso ofensivo húngaro durante todo el devenir de la segunda parte. Al parecer, el portero alemán Turek fue considerado el jugador más valioso del partido con sus decisivas intervenciones. A su vez, los artículos periodísticos de entonces también se hicieron eco de los tres disparos a los postes en la portería alemana durante el transcurso del encuentro.

Cuando la final encaraba ya su desenlace final, en el minuto 84 la selección alemana logró avanzarse en el marcador. Tan sólo tres minutos después se anuló el gol del empate logrado por Puskás, en lo que fue una decisión muy polémica que podría haber cambiado totalmente el devenir de la final y de los campeonatos mundiales futuros.

A pesar de la derrota, fue tal la superioridad magiar que la prensa alemana tituló al día siguiente la victoria como el "Milagro de Berna". Significaba el primer de los cuatro Mundiales en el palmarés de los teutones.

Kocsis –que con 11 goles fue el máximo goleador de aquel Mundial- y Czibor -autor del segundo tanto magiar en la final- ficharon por el FC Barcelona en 1958, y durante su exitosa trayectoria en el club catalán lograron 2 Ligas (1959 y 1960), 2 Copas de Ferias (1958 y 1960) y 2 Copas del Generalísimo (en 1958 lográndola ambos y en 1963 sólo Kocsis). En esa gran plantilla jugaron junto a los célebres Kubala, Luis Suárez, Ramallets o Evaristo.

En lo que son los avatares de la historia, siete años después de aquella desgraciada final de 1954 en Berna, Kocsis y Czibor jugaron, en el mismo Wankdorfstadion, la final de la Copa de Europa que les enfrentó al SL Benfica el 31 de Mayo de 1961, y que acabó con victoria portuguesa 3-2. 

En una desdichada noche para los intereses azulgrana, el equipo lisboeta se llevó el triunfo de manera totalmente imprevista e ilógica. Aún a día de hoy parece inconcebible todo lo que aconteció aquella noche, con el FC Barcelona dominando el encuentro claramente, rematando hasta 14 veces a puerta, 4 de ellas contra los palos cuadrados del Wankdorfstadion, y anotándose un gol en propia puerta. Por su parte el equipo portugués contabilizó 4 disparos en la portería defendida por Ramallets.

Tanto Czibor como Kocsis, autores de los dos goles del FC Barcelona en la final de la Copa de Europa, fueron partícipes de las dos fatídicas derrotas con idéntico resultado.

Nunca antes se había visto tamaña inclemencia en el infortunio como la vivida por estos dos grandes jugadores en el Wankdorfstadion de Berna. ·


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