lunes, 4 de septiembre de 2023

LOS TULIPANES DEL FÚTBOL ( I )

El 13 de agosto de 1973, el FC Barcelona y el Ajax de Ámsterdam llegaron a un acuerdo para el fichaje de Johan Cruyff por parte del equipo azulgrana, por la cantidad de un millón de dólares, que al cambio equivaldrían a cien millones de pesetas del momento, y que traducido a euros, sin la corrección por el paso del tiempo, correspondería a seiscientos mil euros.

Cabe recordar que existe un reconocimiento unánime por parte del mundo del fútbol de que Cruyff pertenece al poker de grandes jugadores de la historia junto a Pelé, Maradona y Messi.

Casi nueve años después del fichaje de Cruyff, el 4 de junio de 1982, el FCB cerró el traspaso de Diego Armando Maradona por mil doscientos millones de pesetas. Atendiendo a lo comentado anteriormente, equivaldrían a unos siete millones doscientos mil euros. En un margen de nueve años, la diferencia entre sus respectivos traspasos fue de doce veces más.

Si tomamos como referencia el Incremento de Precios al Consumo (IPC) en España, desde 1973 hasta 1982, y anualizamos cada incremento en los años siguientes, da como resultado que mil pesetas del año 1973 equivaldrían a cuatro mil setecientas pesetas del año 1982, con lo que la diferencia excedida en el traspaso de Maradona con respecto al de Cruyff, una vez aplicado este elemento corrector, fue del doscientos cincuenta por ciento, 2,5 veces más.

Hasta la fecha, nunca en la historia del fútbol ha habido un traspaso de un jugador con el talento de Maradona. Hay que tener presente que ni Pelé fue nunca traspasado, ni tampoco Messi lo ha sido.

El 24 de julio del año 2000, Florentino Pérez pagó la cláusula de rescisión de Luis Figo, un fichaje que le aupó a la presidencia del Real Madrid. En aquellos días el euro era una moneda invisible, pues solo se utilizaba a efectos contables y en pagos electrónicos. El total de la cláusula fue de sesenta millones de euros más el IVA correspondiente, lo que dio un monto final de casi setenta y dos millones de euros.

En un margen de poco más de veinticinco años se pasó de los cien millones de pesetas por el fichaje de Johan Cruyff, a los doce mil millones de pesetas por el de Luis Figo, siendo este jugador de un rango inferior al holandés.

Tomando de nuevo como referencia el IPC en España, desde 1973 hasta el 2000, anualizando cada incremento en los años siguientes, da como resultado que mil pesetas del año 1973 valdrían como doce mil pesetas del año 2000. Por tanto, doce veces más.

Si tenemos en cuenta este factor corrector, al comparar los fichajes de Cruyff y de Figo, la expansión desmedida entre uno y otro es de sesenta veces más, eso sin tener en cuenta el mayor valor como jugador por parte del holandés, lo que podría incrementar un treinta por ciento más el valor económico de Cruyff respecto al de Figo, aumentando con ello todavía más la diferencia entre el coste de uno y otro. No obstante, esta circunstancia se compensa por el sobreprecio que implicó pagar la cláusula de rescisión, que en aquel momento estaba por encima de los precios de mercado.

No obstante, merece la pena recordar que el 4 de julio de 2001, el Real Madrid fichó a Zinedine Zidane, a la Juventus de Turín, por un coste idéntico a la cláusula de rescisión de Figo, lo que demuestra que una vez que ocurre un precedente, ya sirve como referencia para el presente inmediato.

Más recientemente, en el 2017, se produjo el pago de la cláusula de rescisión de Neymar Jr. por parte del Paris Saint Germain al FCB, por un importe de doscientos veintidós millones de euros. A nivel futbolístico la comparativa entre Figo y Neymar es bastante equivalente, a tenor de los resultados conseguidos por ambos, a pesar de que las expectativas del mundo del fútbol con Neymar eran mayores que con el portugués.

Tomando como referencia el IPC en España, desde el año 2000 hasta el 2017, anualizando cada incremento en los años siguientes, y atendiendo a que la inflación de los precios era bastante parecida en todos los países de la zona euro, da como resultado que mil euros del año 2000 equivaldrían mil quinientos euros del año 2017. Por tanto, un aumento del cincuenta por ciento.

Una vez más, el desfase entre el IPC y la inflación futbolística seguía siendo evidente, pues en el plazo que va entre el año 2000 y el 2017, el fichaje de Neymar tuvo un coste tres veces mayor que el de Luis Figo.

En la actualidad, ningún traspaso ha superado el importe pagado por Neymar Jr., por diferentes razones confluyentes en el tiempo. En primer lugar porque en el momento que se pagó la estratosférica cantidad por el jugador brasileño, este era sin lugar a dudas el tercer mejor jugador del mundo, solo por detrás de Messi y de Cristiano Ronaldo, y en segundo lugar porque el PSG estaba cada vez más dopado por el dinero qatarí. La supuesta pandemia también ha supuesto un relativo freno temporal a los excesos.

Se puede pensar que el importe pagado por Neymar también estaba por encima de los precios del mercado, aunque la siguiente referencia permite realizar una valoración que confirma que la gran inflación de los traspasos había llegado para quedarse: el fichaje de Kylian Mbappé, del A.S. Monaco al PSG, por ciento ochenta millones de euros, acordado en el año 2017, con una cesión con opción de compra, que se hizo efectiva en el 2018.

Hay que valorar que con Mbappé se pagaban unas expectativas, pues al ficharlo en el 2017, tan solo contaba con dieciocho años, mientras que Neymar estaba en el apogeo de su carrera a sus veinticinco años, con todos los focos señalándole como el sucesor de Messi.

Resulta evidente que la llegada de propietarios que tienen acceso a cuentas estatales disfrazadas de legalidad, ha distorsionado por completo un mercado que ya estaba en un umbral peligroso antes de su intromisión. Si bien las diferencias entre los traspasos a partir del 2000 no son porcentualmente tan desmesuradas como antes del cambio de milenio, hay que tener en cuenta que en los traspasos del siglo XXI, las cantidades manejadas han llegado a tal punto crítico que cuesta creer que se puedan superar.

Estamos ante una burbuja que se nutre de grandes arterias: millonarios caprichosos, fondos de inversión que asumen pérdidas millonarias a la espera de rentabilizar sus inversiones, y dinero procedente de estados, en su mayoría productores de petróleo.

 

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