jueves, 22 de septiembre de 2022

EL CASO FIGO

Después de ver el documental El caso Figo: El fichaje del siglo en la plataforma Netflix, me permito recomendar su visionado y, a su vez, dar mi opinión al respecto, puntualizando algunas cuestiones mostradas en el documental, además de referirme a aspectos importantes que, extrañamente, no se mencionan en el mismo.

Para comprender el caso Figo, hay que ubicarse en el momento exacto en que el Real Madrid presidido por Lorenzo Sanz -un ex jefe de prensa del franquista Blas Piñar, de Fuerza Nueva- estaba en un mal momento social, deportivo y económico, y como de manera azarosa encontró un diamante debajo de una vieja alfombra que habitaba en un sótano del Paseo de la Castellana: Vicente del Bosque. Fue con el salmantino de entrenador que el RM ganó la Champions League, el 20 de mayo de 1998, después de treinta y dos años sin haber ganado el máximo título europeo.

El 24 de mayo de 2000, el RM consiguió de nuevo el máximo galardón europeo, desencadenando un clima de euforia absoluto entre sus aficionados, una riada de exaltación que también arrastró al presidente Lorenzo Sanz, quien fiel al estilo de la caterva de presidentes de la España carpetovetónica, se apresuró a adelantar las elecciones al RM, antes de finalizar su mandato, con el jolgorio del que se siente ganador antes de competir.

Parecía imposible que después de ganar dos Champions alguien se atreviese a disputarle la presidencia del RM, pero hubo un candidato capaz de levantar la mano, un candidato que en las elecciones a la presidencia del RM de 1995 ya había sido derrotado por Ramón Mendoza por un corto margen de votos, y que en las de 1998, ni siquiera  se presentó, presionado por los directivos y socios de ACS, para que se centrase en los diferentes negocios de la empresa, dejando a Sanz el camino expedito a  la presidencia del RM al no presentarse ningún otro aspirante.

Cuando Florentino Pérez saltó de nuevo a la palestra en el año 2000, lo hizo mucho mejor pertrechado, habiendo convencido a los socios de ACS de las bondades del cargo, con la experiencia de quien ha perdido unas elecciones, conocedor de los errores cometidos y jugando fuerte la baza del voto por correo, en un trabajo iniciado antes de la proclamación de las elecciones, acción denunciada por Lorenzo Sanz, pero que fue desestimada desde el Juzgado de Primera Instancia de Madrid.

Este factor esencial ha sido ignorado en el documental El caso Figo: El fichaje del siglo, cuando fue la clave de bóveda de la cúpula diseñada por Florentino Pérez.

La puesta en marcha de esta estrategia, aplicada con paciencia benedictina por una infantería ordenada y metódica, permitió a Florentino Pérez tener dos comodines en mano en una partida de poker cerrado, pues un voto por correo es de facto un voto cautivo.

El siguiente paso fue elaborar una telaraña en la que fueron cayendo unos personajes que estaban ávidos de dinero. El primero en quedar enredado entre los hilos de seda, aunque sin ningún riesgo de ser comido por la enorme araña fue Paulo Futre, poco después de haberse retirado del fútbol profesional con una brillante trayectoria. Florentino Pérez, aplicando el método indirecto, puso el muestrario de joyas encima de la mesa, para que el clan de los portugueses -Paulo Futre y el representante de Figo, José Veiga- empezara a salivar.

Ajenos a la profundidad del maquiavélico plan e inmersos en la pura lógica del fútbol de que nadie puede perder unas elecciones después de haber ganado dos Champions en tres años, vieron una gran oportunidad de ganar un dinero fácil gracias a un empresario loco que prometía fichar a Luís Figo, pagando la cláusula de rescisión, si ganaba las elecciones; y que pagaría seis millones de euros si se firmaba un contrato de intenciones. La cláusula de treinta millones de euros, para el caso de que Figo no aceptase ir al RM si Florentino ganaba las elecciones, no preocupaba a Veiga, pues valoraba esta posibilidad como muy improbable.

Figo nunca se implicó demasiado en esta partida y si hizo concesiones estas fueron para contentar a su agente, José Veiga, y de paso ganar algún dinero en el reparto. Para ellos era un win-win en toda regla, con un caprichoso millonario pagando por sus aires de grandeza.

Veiga firmó el acuerdo mientras Figo quería quedar al margen  sin renunciar a sacar provecho de la circunstancia. Con los ineludibles rumores, presionó a Joan Gaspart, presidente del FC Barcelona, con el propósito de gestionar una nueva renovación de contrato. Una ambigüedad calculada, haciéndose el inocente sin serlo, ajeno a las consecuencias finales.

Contra pronóstico, Florentino Pérez ganó las elecciones y el clan de los portugueses se encontró maniatado, inmerso en una situación inesperada. De pronto se dieron cuenta de su gran error de cálculo.

En la presentación de Figo con el RM pudo verse al portugués con la expresión habitual de cuando se acude a las exequias por un familiar cercano, muy serio y ausente, dejándose llevar, sabedor de la inmensa traición hecha al barcelonismo, mientras a su lado, Florentino Pérez paladeaba el gran momento. Había urdido una estrategia, con todos los cabos bien atados, que culminó con el pago de la cláusula de rescisión de Figo, ganador pocos meses después del Balón de Oro, dejando al FCB en una situación de hundimiento moral que provocó que el club catalán quedase postrado durante cinco años.

 

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